El Papa Benedicto XVI lamentó en su homilía de Jueves Santo el generalizado abandono de la religión en los países occidentales, diciendo que los centros del cristianismo se están alejando de la fe.
El pontífice alemán de 84 años indicó que a veces parece que Occidente se ha aburrido de su propia historia y cultura.
“¿Acaso no nos hemos convertido en un pueblo de incredulidad y de lejanía de Dios?”, se preguntó durante la ceremonia en la basílica de San Pedro. “¿No es verdad que el Occidente, que los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo?”, añadió. Acercándose a la sexta Pascua de su pontificado, el Papa dijo que la beatificación el 1º de mayo de su antecesor, Juan Pablo II, podría ser una oportunidad para recordar a un hombre de una gran fe.
“No obstante toda la vergüenza por nuestros errores, no debemos olvidar que también hoy existen ejemplos luminosos de fe; que también hoy hay personas que, mediante su fe y su amor, dan esperanza al mundo”, dijo Benedicto.
El Papa a menudo advirtió contra el progresivo secularismo que, según dijo, es tan malo como el fanatismo religioso. Uno de los principales temas de su papado es la “reevangelización” de Europa, un intento por instar a que la gente regrese a sus raíces religiosas a pesar de vivir en sociedades secularizadas.
El líder de los 1.200 millones de católicos del mundo tuvo una dura lucha por reconstruir la imagen de la Iglesia luego de que los escándalos por abusos a niños por parte de sacerdotes en varios países. Muchos en la Iglesia esperan que la beatificación revitalizará a la institución e incentivará a la gente a volver a la fe. La ceremonia promete ser el mayor evento en Roma desde la muerte del carismático y popular pontífice polaco en 2005, cuando millones de personas fueron a ver su cuerpo o asistieron a su funeral.
Funcionarios del Vaticano esperan que unas 300 mil personas, incluyendo decenas de miles provenientes de Polonia, llegarán a Roma para participar en tres días de eventos en los cuales Juan Pablo será declarado “beato”, el último paso hacia la santidad. Benedicto habló en la misa de Jueves Santo para conmemorar la fundación del sacerdocio por parte de Cristo durante la Ultima Cena, la noche anterior a su muerte. Más tarde el Papa lavó y secó los pies de 12 hombres en otra ceremonia tradicional en conmemoración del gesto de humildad de Cristo hacia sus apóstoles. l (Reuters)
































