Javier Antonietti, abogado, teólogo, y ex director ejecutivo de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina, valoró la dimisión del Papa Benedicto XVI como un acto "valiente" y "contrario a cierta cultura dominante". Estudioso de la problemática social y abocado a promover la intervención de la Iglesia Católica en la construcción de un nuevo paradigma de "realización integral" del ser humano, Antonietti puso el acento en que la dimisión de Joseph Ratzinger y la elección de un nuevo Papa pueden constituirse en una oportunidad para expandir la dimensión social y política de la Iglesia que congrega a unos mil doscientos millones de fieles en todo el planeta.
"Estamos viviendo un momento histórico", profundizó Antonietti, también ex miembro de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Argentina, donde el eje se coloca en "la persona humana. Estamos a las puertas de una nueva evangelización. La cuestión social y política para los católicos alcanza una dimensión antropológica", profundizó.
En ese mismo sentido, el representante de la Pastoral Social apuntó que lo central es siempre el valor de la "comunión", y el énfasis colocado en la realización "integral" del hombre subraya una crítica al consumo en sí mismo. "Sin educación y sin un sistema de valores, el consumo por sí mismo no resuelve la problemática social", abundó.
La sorpresiva renuncia del Papa "por falta de fuerzas", con un último antecedente hace más de 600 años, sorprendió al mundo. Y abrió una gran cantidad de especulaciones. ¿Por qué?, surge, la pregunta obligada. Para Antonietti, Ratzinger ejerció un gran liderazgo durante los ocho años estuvo en la cúspide de la Iglesia Católica. Y deja esa impronta para el que lo suceda. "Dimitir para dar paso a otro liderazgo es parte una mirada nueva, de profunda amor a Dios y de gran comprensión de los tiempos de cambios que vive el planeta", abundó el teórico, en exclusiva para La Capital.
Respecto de las hipótesis que se abren en relación a la sucesión, y en especial de la expectativa de que el nuevo Papa pudiera surgir de Latinoamérica (incluso de la Argentina), el sacerdote de la Pastoral Social consideró que "no es conveniente entrar en miradas territoriales. La Iglesia es global, y el Papa de un continente determinado es también, y con igual aplicación, el Papa del resto de los continentes". Finalmente, la mirada "territorial" es una mirada, aunque no la única.
Por lo demás, Antonietti entiende que la etapa que viene para la Iglesia será la de hacer su aporte para lograr el equilibrio social y político entre "el estatismo, el voluntarismo y la economía (mercado, en el sistema capitalista)". La elección del nuevo Papa, se presume, se concretará a principios de marzo. Son 118 los cardinales habilitados para consensuar un nombre, que deberá obtener los dos tercios de los votos. Entre los 118, hay dos argentinos, Jorge Bergoglio y Leonardo Sandri, que serán parte de las votaciones (tienen menos de 80 años), y que además, son papables. En cambio, Estanislao Karlic, también cardenal argentino que es parte de los 118, no podrá ser elegido porque excede la edad.
Antonietti fue cauto en cuanto a predecir el futuro en cuanto a qué características debería reunir el nuevo Papa, acorde a los tiempos que vive el planeta. "Cada Papa es único, irrepetible, por lo tanto sería muy aventurado anunciar qué características debería tener", concluyó.