La región norteña de Japón sigue paralizada por el maremoto que la asoló hace dos meses, a tal punto que los pobladores más castigados por el fenómeno no pueden acceder a ayudas por 2.200 millones de dólares porque el gobierno no ha podido identificarlas, según precisó ayer la Cruz Roja nipona.
El terremoto y tsunami del 11 de marzo y la crisis nuclear que siguió en la planta Fukushima Daiichi dejó cerca de 25.000 muertos o desaparecidos, desplazó a más de 117.000 personas de sus casas y destruyó infraestructura en el norte de Japón, desatando una crisis gravísima por la destrucción de una central nuclear.
La Cruz Roja distribuyó cerca de 65.000 millones de yenes en abril a gobiernos regionales del área afectada por el desastre, pero dice que este fondo tiene todavía que llegar a los más necesitados.
“El mayor problema es que los que deberían recibir el dinero no pueden ser identificados, porque más de 10.000 personas siguen aún desaparecidas, los registros de residentes se han perdido y las funciones administrativas en la periferia no están en actividad”, dijo Tadateru Konoe, presidente de la Cruz Roja japonesa.
“El dinero ha llegado al nivel de prefecturas, pero hace poco vi un informe que decía que gran parte de la distribución efectiva (a víctimas del sismo) aún no tuvo lugar”, dijo en una conferencia de prensa.
Todo el dinero de ayuda de la organización está destinado a ser entregado a las víctimas en efectivo y el grupo ha sido criticado por el retraso en la distribución. En 1995, cuando un gran sismo golpeó a Kobe en el oeste de Japón, la ronda inicial de entregas de efectivo fue cumplida dentro de las dos semanas del desastre.
Un panel de funcionarios y expertos decidieron el mes pasado los parámetros de la ronda inicial de distribución de ayuda, como dar 350.000 yenes a familias que perdieron un miembro y la misma cantidad de dinero a las familias cuyas casas fueron destruidas.
La Cruz Roja japonesa aún tiene más de 100.000 millones de yenes en dinero de ayuda, y Konoe, también presidente de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, dijo que aún no había un plan claro de cómo distribuir tal monto.
Diecisiete alcaldes dijeron que no tenían una idea clara de cuándo terminaría la limpieza de escombros en sus áreas, mientras nueve indicaron que no sabían cuándo funcionarán de modo adecuado los sistemas de electricidad y agua.
Konoe dijo que muchos servicios médicos en áreas golpeadas por el desastre seguían cerrados y que las enfermedades relacionadas con el estrés eran los mayores riesgos de salud para los desplazados.
El costo total de los daños por el tsunami ha sido estimado en 300.000 millones de dólares, lo que lo convierte en el desastre natural más costoso del mundo.l (Reuters)































