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Doscientos mil fieles colmaron el Vaticano para festejar Pentecostés

El Papa Francisco congregó a una verdadera multitud. Movimientos religiosos de todo el mundo se dieron cita en el Vaticano.

Domingo 19 de Mayo de 2013

Unos 200.000 miembros de varios movimientos religiosos se congregaron ayer en la plaza de San Pedro en presencia del Papa Francisco para un encuentro de Pentecostés organizado por el nuevo ministerio para la Nueva Evangelización, anunció el Vaticano.

"Asistimos a una crisis del hombre que destruye al hombre", advirtió el Papa, que se dio un baño de multitudes llegando a la plaza en jeep.

"En la vida pública, política, si no hay ética, todo es posible (...) Leemos en los diarios cuánto daño hace a toda la humanidad la falta de ética en la vida pública", afirmó.

El Papa también criticó la primacía de los bancos sobre las familias: "Las inversiones que hacen caer los bancos son una tragedia; si las familias están mal y no tienen qué comer, no importa: ésta es nuestra crisis de hoy".

"La Iglesia pobre para los pobres está en contra de esta mentalidad", defendió.

Miembros de los movimientos Focolares, Comunión y Liberación, Camino Neocatecumenal, Legionarios de Cristo y Emmanuel, entre otros, llegaron al Vaticano de todo el mundo para participar en este gran encuentro de Pentecostés organizado en el marco del Año de la Fe por el ministerio para la Nueva Evangelización, creado en 2010 por Benedicto XVI.

El Papa argentino respondió a cuatro preguntas que le plantearon los fieles.

Este evento, organizado con motivo de la festividad de Pentecostés, que celebra al Espíritu Santo, estaba previsto antes de la dimisión de Joseph Ratzinger y fue mantenido por el Papa Bergoglio.

El obispo Salvatore Fisichella, que dirige el ministerio para la Nueva Evangelización, definió a estos movimientos religiosos como "uno de los frutos más evidentes" del Concilio Vaticano II (1962-65).

Estos movimientos, muy dinámicos, son percibidos por algunos como competidores de las parroquias tradicionales, que se encuentran en crisis.

El domingo, el Papa celebrará la misa de Pentecostés en presencia de los participantes en este encuentro en la explanada de la basílica de San Pedro.

Homilía. En su homilía en la iglesia de Santa Marta, el Papa cuestionó con dureza la práctica de la "difamación, la desinformación y la calumnia" porque dañan y "son un pecado". Consideró que "la charlatanería es apenas la cáscara" porque lo que se busca "es perjudicar a los demás" y consideró que "los rumores son destructivos en la Iglesia".

"La desinformación, la difamación y la calumnia son pecados", sostuvo el Sumo Pontífice, y criticó la costumbre de decir "sólo la mitad de las cosas que sabemos" o decir palabras sólo para "arruinar la reputación de una persona" o afirmar cosas "que no son verdad" y entonces, de ese modo "matar al hermano".

Ante un grupo de estudiantes de la Lateranense, acompañados por su rector, monseñor Enrico Dal Covolo, Francisco centró su mensaje en una práctica que, bajo forma de desinformación, difamación y calumnia, destruye a la Iglesia. "Es lo que quiere el diablo", dijo.

El cristiano debe vencer la tentación de "meterse en la vida de los demás", fue la exhortación de Francisco, quien recordó la admonición de Jesús a Pedro que dice: "A ti qué te importa del otro", cuando el discípulo se comportó como un "chismoso, como se dice vulgarmente".

El Papa también hizo hincapié en que la charlatanería y la envidia. "Cuando nos comparamos con los otros, terminamos en la amargura y en la envidia y la envidia corroe a la comunidad cristiana", "le hace mucho daño".

"La charlatanería es hacerse daño unos a otros. Para disminuir al otro, en vez de crecer yo, hago que el otro descienda", dijo Francisco, quien comparó el chisme con el caramelo, que al comienzo es dulce y luego hace mal al estómago.

El Papa dijo que el chisme suele ser "difamación". "Cuando una persona de verdad tiene un defecto o cometió un error, contarlo, hacer de periodistas, la fama de esta persona queda arruinada".

"La calumnia, decir cosas que no son ciertas, eso es directamente matar al hermano. ¡Es dar una cachetada a Jesús", enfatizó.

Con Angela Merkel, en privado

La canciller alemana, Angela Merkel, se reunió ayer con el Papa Francisco y, aparentemente respondiendo a sus críticas de una despiadada “dictadura de la economía”, pidió una regulación más fuerte de los mercados.

El jueves, el Pontífice instó en un discurso a una reforma ética financiera mundial y dijo que la crisis económica había empeorado la vida de millones de personas.

Merkel habló 45 minutos con el Papa en su biblioteca, un tiempo inusualmente largo para una audiencia papal privada.

Después afirmó a los periodistas que “la crisis ha explotado porque las normas del mercado social no se han cumplido”, dijo, y agregó que intensificar las regulaciones en los mercados financieros sería un objetivo principal de la reunión de líderes del grupo de potencias económicas G-20 en septiembre.

“Hemos hecho progresos pero no estamos ni cerca de un punto donde podríamos decir que (...) no podría volver a pasar y por eso será un tema central otra vez en la reunión del G-20 este año”, manifestó.

“Es verdad que las economías están ahí para servir a la gente y eso de ninguna manera ha sido siempre el caso en los últimos años”, agregó.

Merkel, hija de un ministro luterano, dijo que con el Papa habían hablado principalmente sobre globalización y el papel de Europa.

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