Equipos de rescate acompañados por perros entrenados para buscar cadáveres trabajaban anoche entre los escombros de miles de casas y negocios destruidos por un tornado que dejó al menos 116 muertos en Joplin, en el estado de Misuri (centro oeste de EEUU).
Las autoridades intensificaron los esfuerzos de búsqueda, a pesar de los pronósticos que preveían la continuación del mal tiempo, con la esperanza de hallar sobrevivientes, aún cuando temían encontrar más muertos. El trabajo de rescate era dificultado por la intensa lluvia registrada desde el tornado del domingo.
El jefe de la brigada de bomberos de Joplin, Mitch Randles, estimó la cifra de muertos en 116 personas, pero la oficina de manejo de emergencias del estado habló de 117.
Alrededor de 1.500 personas seguían desaparecidas, de acuerdo a Keith Stammer de la oficina de Manejo de Emergencias del condado de Jasper.
El tornado, cuya ruta abarcó un estimado de 9,5 kilómetros de largo y cerca de 1 kilómetro de ancho, destruyó vecindarios completos, tiró árboles de raíz y provocó el volcamiento de automóviles y camiones.
Unas 2.000 casas, además de negocios, escuelas y otros edificios quedaron destruidos.
“Casi todos en la ciudad conocen a alguien que han perdido”, dijo el gobernador de Misuri, Jay Nixon, a CBS News.
Nixon indicó que dos funcionarios del orden público fueron alcanzados por rayos y uno de ellos resultó herido de gravedad durante las violentas tormentas eléctricas de anteayer. Agregó que el lunes fueron encontradas 17 personas con vida, aunque funcionarios locales confirmaron sólo siete.
El tornado que devastó Joplin el domingo ha sido el más letal en Estados Unidos desde 1947. (Reuters)