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A 39 años de su asesinato, rescatan el compromiso por los pobres del cura Mugica

Mugica pertenecía al movimiento de sacerdotes tercermundistas, que estuvo vinculado a las luchas populares del país en las décadas de 1960 y 1970.

Sábado 11 de Mayo de 2013

El sacerdote Carlos Mugica, asesinado hace 39 años por su compromiso con los pobres, será recordado este fin de semana con múltiples actividades en las villas de Buenos Aires por parte del equipo de sacerdotes que continúa en esos barrios su legado. Su trabajo también fue impulsado ayer por el Papa Francisco.

El titular de la Vicaría de Villas porteñas, el padre Gustavo Carrara, señaló: "Me viene a la memoria la elección de Francisco y su mensaje de que quiere una iglesia pobre para los pobres. Esto era lo que Mugica y el grupo de sacerdotes que lo acompañaban buscaban: esa iglesia que soñó y quiso Jesús".

Para Carrara, "ese es el modo que debe tener un sacerdote u obispo, poner en el centro de su preocupación a los más pobres y necesitados y desde esa periferia mirar el resto de su diócesis".

En tanto, el padre José María Di Paola, expresó que los curas villeros "estamos agradecidos del gran legado que nos dejó Mugica, que vivió el sacerdocio de una manera entusiasta, más allá de la sacristía, para relacionarse con otros ámbitos como el sindical o el universitario; y que decidió venir a vivir en las villas, al lado de los más pobres".

El padre Pepe, que debió irse al norte del país tras las amenazas de muerte que recibió por su trabajo contra los traficantes de droga, está instalado ahora en la villa La Cárcova de José León Suárez, donde preparan para este fin de semana homenajes, misas y una caminata por las calles del barrio en recuerdo de Mugica.

En la villa 31. El epicentro de las celebraciones estará en la parroquia Cristo Obrero de la villa 31 del barrio porteño de Retiro, que Mugica fundó y a donde descansan sus restos desde 1999 cuando fueron trasladados desde el cementerio de la Recoleta.

El párroco de Cristo Obrero, Guillemo Torre, contó que como todos los años la figura de Mugica será recordada con una misa que se celebrará mañana a las 18, a la que habitualmente concurren dirigentes políticos y sociales.

Otra celebración se realizará también hoy a las 20 en la parroquia San Francisco Solano, ubicada en Zelada 3771 del barrio porteño de Villa Luro, donde fue asesinado el padre Carlos a manos de la Triple A.

En tanto, el domingo a las 11, tras finalizar la misa en la villa 31, está prevista la entrega de los premios Padre Mugica a las personas del barrio que se destacan por su labor comunitaria, un guiso popular calculado para unas mil personas, y un festival de música con Víctor Heredia.

Mugica nació el 7 de octubre de 1930 en una familia de clase alta, estudió Derecho y a los 21 años ingresó al seminario. Era inquieto y no aceptaba las estructuras formales. Según Martín de Biase en el libro "Entre dos fuegos", dedicado a la vida de Mugica: "La mayoría de nosotros, siendo muy libres y muy poco dóciles, debíamos movernos dentro de una vieja estructura preconciliar. Nuestra forma de actuar hacía que fuéramos un ‘hueso duro de roer' para directivos formados en una mentalidad clásica".

Mugica pertenecía al movimiento de sacerdotes tercermundistas, que estuvo vinculado a las luchas populares del país en las décadas de 1960 y 1970.

Se ordenó en 1959 y a los pocos años afirmaría: "Creo que la misión del sacerdote es evangelizar a los pobres e interpelar a los ricos",

Fue acribillado a balazos el 11 de mayo de 1974 en una emboscada cuando se disponía a subir a su automóvil, estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano, tras celebrar una misa.

La causa por los crímenes cometidos por la Triple A la lleva adelante el juez federal Norberto Oyarbide, quien los consideró como delitos de "lesa humanidad" y, con esa decisión, logró que la causa sea considerada imprescriptible, ya que corría serio riesgo de ser archivada.

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