Una maestra de tercer grado de una escuela de Mendoza fue denunciada ayer por padres de sus alumnos por haberle tapado la boca a los niños con cinta adhesiva y atar sus manos con bolsas de nylon.

Una maestra de tercer grado de una escuela de Mendoza fue denunciada ayer por padres de sus alumnos por haberle tapado la boca a los niños con cinta adhesiva y atar sus manos con bolsas de nylon.
La denuncia fue confirmada por autoridades escolares que separaron del cargo a la mujer, de 32 años, que se desempeñó como maestra suplente en la escuela San Gabriel, ubicada en el barrio Foecyt, del departamento de Godoy Cruz.
Los amordazamientos de niños se concretaron el lunes y las madres de los estudiantes dijeron que se enteraron del hecho porque sus hijos les contaron que les "habían puesto una cinta en la boca" y que a algunos "la maestra los había atado contra la silla para que se quedaran quietos".
La docente reconoció ante las cámaras de canal 7 de televisión los hechos y señaló: "Les puse sintex una o dos veces, pero todos nos reíamos".
"Sí, eso no corresponde, es cierto", dijo la docente para minimizar el incidente, y agregó: "Estoy segura de que esto me va a traer problemas y que la escuela no va a quedar bien. Voy a quedar como la loca, chiflada".
"Capaz que yo tenga mansos problemas sobre mi vida profesional", indicó la docente, de nombre Florencia.
En ese sentido, argumentó que su actuación "no fue con la intención de agredir a nadie, por ahí me desubiqué en la acción que hice pero no fue con el objetivo de dañar a nadie".
"Al contrario, yo los ayudo todos los días, fue un desliz que tuve pero yo los ayudo todo el tiempo", añadió
La directora de Educación Primaria de la provincia, Silvia San Martín, dijo por su parte que la Dirección General de Escuelas tomó la decisión de separarla "preventivamente" del cargo. Pero aclaró que "será reubicada en una oficina administrativa mientras se procede a toda la investigación y la probanza de los dichos de los padres y la intervención de las autoridades, que han estado interviniendo ayer a la mañana constituidos en la escuela".
"De ser verdad, por supuesto que es grave, más allá que ella pueda decir o no que sea un juego", expresó la funcionaria.
El caso recuerda el ocurrido en agosto en el colegio Alemán de Rosario, donde un directivo ató a su asiento a un alumno de la siete años para que se quedara quieto. "Fue una práctica de uso de cinturón de seguridad". le explicaron en el colegio a la madre del niño, quien pidió la remoción del directivo. l (DyN)




Por Nicolás Maggi