Cataratas es un lugar mágico. El poderío del agua se siente en la inmensidad de los saltos imparables que maravillan a cada uno de los visitantes que ha tenido la posibilidad de disfrutar de uno de los lugares más bellos del mundo.

Cataratas es un lugar mágico. El poderío del agua se siente en la inmensidad de los saltos imparables que maravillan a cada uno de los visitantes que ha tenido la posibilidad de disfrutar de uno de los lugares más bellos del mundo.
El paseo en gomón es energizante e inolvidable. Un gran porcentaje de los turistas que transitan por el Parque Nacional Iguazú deciden pagar un dinero extra para disfrutar de esta aventura que consiste en acercarse hasta algunos saltos y sentir la fuerza del agua en el cuerpo.
La primera vez que subí a una de esas embarcaciones fue hace 14 años. El sistema era un tanto precario y se realizaba sólo desde el lado brasileño, la salida consistía en subirse a un simple gomón en el que apenas te ponías un salvavidas y se lanzaba a la aventura.
En dos oportunidades más tomé ese paseo, una de ellas hace dos años, ya del lado argentino y en embarcaciones mucho más modernas y seguras. Fueron innumerables las indicaciones que los encargados de la travesía dieron a los pasajeros, además de obligar a colocar un enterizo de goma y un salvavidas enorme. Incluso fue permanente la insistencia de los tripulantes para que en el momento en el que el bote se arrimaba al Salto San Martín todo el pasaje permaneciera sentado.
Es sorprendente la noticia de que uno de estos lanchones haya naufragado. Ojalá esta tragedia acreciente las medidas de seguridad y no logre atemorizar a quienes aún no conocen ese paraíso del agua.
Aún en este momento de impacto, aquel paseo a los saltos del Iguazú es uno de los mejores del país.




Por Nachi Saieg