La Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones puso a disposición de los familiares de las víctimas del vuelo de Sol que cayó la semana pasada en la Patagonia, un dispositivo de asistencia emocional integrado por más de 20 profesionales entrenados en catástrofes. Se trata del primer operativo de estas características a cargo del área de salud mental del Estado.
Psicólogos, psiquiatras, médicos, abogados y trabajadores sociales están brindando contención a los deudos desde horas después del accidente, y continuarán haciéndolo hasta que finalice el proceso de identificación de los cuerpos de los fallecidos.
Casi todos los profesionales están instalados en Capital Federal donde los familiares están cumpliendo con los requisitos de la justicia. Otro grupo de especialistas trabajó durante el fin de semana en Rosario, acompañando a los padres y hermanos de Jésica Fontán, la joven azafata que perdió la vida durante el siniestro.
Yago Di Nella, director nacional de Salud Mental y Adicciones, dijo ayer a La Capital que “es una actividad que asumimos por entender que es responsabilidad del Estado el acompañamiento de las víctimas de una catástrofe. Nos encargamos de los cuidados desde el punto de vista de la salud mental”.
La asistencia psicológica de personas que pasan por un trance semejante es “clave”, expresó Di Nella, “para que el proceso sea menos doloroso y para evitar la posibilidad de un estrés pos traumático” en los seres queridos. “Los profesionales están a disposición siempre que la familia lo requiera, y en los casos en los que haga falta se continuará con la atención en el lugar de origen de cada familia”, expresó el funcionario.
Horas difíciles. Las primeras horas y días posteriores a la tragedia son fundamentales para iniciar de la manera más saludable posible el proceso del duelo, por eso la asistencia profesional cobra tanto protagonismo y es indispensable que sea puesta en marcha de manera ordenada y reglada por quienes tienen experiencia en este tipo de situaciones. “Es fundamental guiarlos para que puedan iniciar la despedida, para que puedan participar de ese camino de regreso de sus seres queridos a su lugar de origen, algo que suele ser mucho más traumático cuando no está el cuerpo, cuando no se transita por el ritual del velatorio, por ejemplo”, indicó Di Nella.
El equipo de salud mental que está trabajando con los familiares de los fallecidos en el vuelo de Sol actuó en un primer momento en aeroparque y luego se instaló en el hotel Panamericano, en Buenos Aires, el lugar que se dispuso para que padres, esposos y hermanos esperaran las noticias relacionadas con el accidente, y donde ahora aguardan las indicaciones para las extracciones de sangre que permitirán en unos meses identificar a las víctimas. “Establecimos turnos rotativos para que haya una cobertura amplia y para cuidar también a los profesionales”, expresó el director de Salud Mental.
La mayoría de las familias aceptó este acompañamiento. Incluso, algunos eligen realizar los trámites vinculados a la identificación de los cuerpos con la asistencia permanente de un profesional. “Se viven momentos muy duros, muy difíciles, por eso, cuando la persona se siente contenida, cuando experimenta ese alivio en el medio de tanto dolor, acepta la ayuda”, remarcó Di Nella.
Desde Kirchner
Aunque esta es una experiencia inédita en cuanto a asistencia a familiares de víctimas de una tragedia, la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones tuvo una primera intervención con un equipo de profesionales durante el velatorio del ex presidente Néstor Kirchner. Más de 170 mil personas se acercaron en ese momento a darle el último adiós al líder político y unas mil debieron ser asistidas por psicólogos y psiquiatras por crisis emocionales y de angustia. Ese trabajo en la emergencia fue el antecedente de la creación del equipo de contención profesional de víctimas, por parte de dicha dirección nacional.