La actriz Juana Viale perdió su embarazo de 36 semanas. La nieta de Mirtha Legrand había llegado a la clínica en la madrugada de ayer con fuertes dolores abdominales y al detectar que el bebé no tenía movimientos, tuvieron que practicarle una cesárea de urgencia porque la criatura ya estaba sin vida, según el parte médico.
¿Qué tan frecuente es la pérdida de un embarazo en esa instancia de la gestación? ¿Cuáles son las causas más comunes? El médico obstetra Hugo Páez, del sanatorio Británico, explicó que es un hecho “repentino, inesperado y poco frecuente, que en general está relacionado con un desprendimiento de la placenta por un aumento de la presión arterial”.
“En estos casos, cuando no hay elementos que hagan prever este tipo de desenlace hablamos de accidente obstétrico, algo poco común, y por cierto muy difícil de sobrellevar para la madre, la familia e incluso para el médico obstetra”, detalló.
El estado emocional previo de la madre juega un rol central. Evitando referirse a la situación puntual de Viale (quien atravesaba una crisis matrimonial con un alto impacto en los medios de comunicación) Páez mencionó que “una angustia profunda, un estado emocional delicado y el estrés, sin dudas pueden influir”.
El médico explicó que el desprendimiento repentino de la placenta en la semana 36 de la gestación no necesariamente es una preeclampsia o eclampsia. La preeclampsia es una complicación grave que se da en el 8% al 10% de las embarazadas y que no siempre tiene síntomas claros. Por eso, dijo, “es importante el control de la presión durante el embarazo, y un control exhaustivo en los casos en los que hay antecedentes”.
Si la mujer registró problemas en un embarazo anterior (como le había sucedido a la nieta de Mirtha Legrand quien tuvo a su segundo hijo en forma prematura por esta causa) “debe estar mucho más controlada y ante la menor sospecha de complicación se la debe internar para monitorearla de manera permanente hasta el parto”.
Toda mujer que cursa un embarazo debe por lo tanto “relizarse los controles previstos por su obstetra que incluyen la toma de la presión arterial, análisis de sangre y orina, y hasta un doppler de las arterias uterinas en los casos más delicados o con mayor grado de sospecha”.
Agregó que “es raro que si una mujer tenía antecedentes, y algo andaba mal, no haya estado bajo estricto control médico. Seguramente se trató de algo imprevisto”.
Golpe emocional. El médico obstetra consultado por La Capital dijo que la muerte fetal en un embarazo tan avanzado, y de manera repentina, es descripta, incluso en la literatura médica como “un trueno en un cielo sereno”. Páez explicó que “es algo súbito, inesperado y difícil de procesar, sobre todo para la madre, que necesitará toda la contención por parte de un profesional para que esto deje la menor marca posible”. Incluso, relató que para el médico que acompañó a la mujer durante todo el embarazo es “terrible”.
“Toda la familia necesitará luego apoyo para sobrellevar una pérdida que implica un dolor muy profundo, imposible de imaginar para quien no lo vivió”, reflexionó el obstetra.
Explicó que además de transitar por el duelo de la muerte de un hijo, “es necesario trabajar con la paciente el tema de la culpa, algo que aparece en estos casos”.
Otras causas posibles de muerte fetal en el último tramo del embarazo pueden ser, aunque con menor frecuencia, la doble vuelta de cordón, alguna malformación fetal que no necesariamente es visible, o la ingesta de fármacos no indicados por un profesional. Páez sostuvo que “es importante llevar tranquilidad a otras embarazadas que pueden sensibilizarse ante este hecho” y sugirió que “consulten todas sus dudas con su obstetra”.


























