El gobierno chileno dio a conocer ayer detalles sobre cómo se llevará a cabo la fase final del
rescate de los 33 mineros atrapados en el norte del país, y anunció que dos socorristas descenderán
hasta donde están los trabajadores para organizar la subida a la superficie en cápsulas.
El ministro de Minería, Laurence Golborne, y el de Salud, Jaime
Mañalich, se desplazaron ayer a la mina San José, cercana a Copiapó, para planificar con los
equipos de rescate la última fase del operativo de salvamento y las atenciones médicas que
recibirán los mineros cuando salgan del yacimiento.
Mañalich explicó que descenderán a la mina un socorrista minero y otro
médico, especialistas en tareas de rescate “para asistir a los mineros en su ingreso a la
cápsula”.
La Armada fabricará tres jaulas para el rescate, que han sido bautizadas
con el nombre de Fénix, y la primera de las cuales llegó ayer a la mina.
El ministro de Minería explicó que las cápsulas están equipadas con un
arnés para sujetar a los mineros, un tubo con oxígeno y un micrófono y altavoces para mantener la
comunicación con el exterior durante el rescate.
Pese a que en un primer momento se dijo que el rescate de cada uno de
los 33 mineros podría prolongarse por una hora y media, las autoridades aseguraron ayer que esperan
demorarse alrededor de veinte minutos en sacar a cada trabajador del yacimiento.
Una vez fuera de la mina, los obreros serán examinados inmediatamente
por un grupo de médicos antes de ser trasladados al hospital de campaña que está instalado en las
inmediaciones del yacimiento.
Cuando estén estabilizados, los mineros serán trasladados en helicóptero
al hospital de Copiapó, y si alguno requiere algún tratamiento más complejo será llevado a
Santiago, distante a 670 kilómetros al sur.
El ministro de Salud, Jaime Mañalich, indicó que dos familiares de cada
minero podrán visitarlos por “un rato breve” mientras permanezcan en el hospital de
campaña.
En cuanto a las labores de rescate, la máquina T-130, encargada del Plan
B, alcanzó los 175 metros en el ensanchamiento del conducto de 632 metros que excavó con éxito en
la primera etapa de su tarea.
La perforadora Strata 950, encargada del Plan A, llegó a 442 metros de
profundidad de un total de 702 que debe avanzar para después ensanchar el conducto, y la máquina
petrolera RIG 421, con la que se ejecuta el Plan C y que es la única que cava directamente un
conducto de 66 centímetros de diámetro, estaba ayer en 62 metros de profundidad.
Los mineros atrapados, por su parte, están acarreando los escombros que
genera la T-130 en esta segunda perforación para despejar el lugar donde serán empleadas las
cápsulas de rescate

































