El día en el que el astrónomo italiano Raffaele Bendandi había vaticinado un terremoto en la ciudad de Roma, al menos ocho personas murieron a causa de un terremoto de 5,3 grados que sacudió la localidad murciana de Lorca, en el sureste de España.

El día en el que el astrónomo italiano Raffaele Bendandi había vaticinado un terremoto en la ciudad de Roma, al menos ocho personas murieron a causa de un terremoto de 5,3 grados que sacudió la localidad murciana de Lorca, en el sureste de España.
El Instituto Geográfico Nacional de España había indicado que el sismo tenía una magnitud de 5,1, pero luego el Servicio Geológico de Estados Unidos elevó la intensidad a 5,3 e indicó que el epicentro se situó a una profundidad de un kilómetro. Poco antes se había producido otro terremoto de 4,4 grados de intensidad.
Imágenes de televisión mostraron grandes destrozos con coches aplastados, cascotes en las calles e incluso Televisión Española grabó en directo cómo se cayó el campanario de una iglesia.
"Estábamos aquí sentados y de pronto empezó a moverse todo. Se cayeron cuadros, se cayó la tele, se han caído muchas cosas, ha sido muy largo", indicó una mujer del lugar a Radio naciional de España. (RNE). "El acceso a Lorca por carretera era muy complicado, con desprendimientos en uno de los túneles de acceso a la ciudad", según in formó RNE. "Todo el centro de Lorca ha sido dañado de forma importante, hay cornisas que están desprendiéndose, también en el ayuntamiento. El propio hospital está siendo desalojado por riesgos", apuntó un delegado gubernamental.
"Los técnicos municipales están analizando si los edificios tienen daños estructurales u ornamentales y por tanto los vecinos pueden volver a sus casas tienen que ser reubicados", dijo el alcalde de la localidad.
Pánico. "Todo el mundo está en la calle. Hay mucho miedo y destrozos". Lorca se convirtió en la tarde de ayer en escenario de pánico y desastre. Dos terremotos sacudieron la localidad murciana, de unos 100 mil habitantes, en el lapso de dos horas.
Las autoridades temen numerosos heridos. "Parte del techo de casa se vino abajo", dijo Pedro por teléfono. El segundo de los sismos fue uno de los más fuertes vividos en esa zona, según los registros históricos. Le siguieron varias réplicas. Y el número de víctimas lo convirtió en el más grave sufrido por España en los últimos 50 años.
La tierra tembló poco antes de las 19, casi dos horas después del primero de los terremotos. Dos edificios se derrumbaron, causando tres de los ocho muertos que las autoridades temían que fueran elevándose con el avance de las tareas de desescombro.
Automóviles estacionados en las calles quedaron completamente aplastados por partes de edificios desprendidas. Tejados y cornisas se cayeron. Las carreteras se agrietaron. Y miles de personas, a quienes los sismos sorprendieron en su casa o en el trabajo, se lanzaron a las calles ante el temor a derrumbes. El pánico a otro terremoto era grande. "Hemos notado un gran temblor, todo moviéndose y una pared resquebrajándose", narraba un médico de uno de los hospitales de Lorca, que tuvo que ser desalojado parcialmente. "Mi mujer ha visto cómo caía la torre de la iglesia", contaba otro vecino.
Los equipos de emergencia iban por la tarde edificio por edificio en busca de posibles víctimas. "La situación es de caos y desastre generalizado", dijeron fuentes de la Delegación del gobierno en Murcia. La región se encuentra en la zona de mayor actividad sísmica de España, pero sus vecinos no recordaban ayer nada similar.
"El muerto podría haber sido yo", decía nervioso uno de los vecinos del barrio de Las Viñas, una de las zonas más afectadas, en la que un joven murió al caerle encima parte del tejado de un edificio.
Los servicios de emergencias pidieron a los habitantes de Lorca que no entrasen en sus casas y que se dirigieran a parques y plazas para evitar el peligro de los desprendimientos. Las autoridades habilitaron el recinto ferial de la localidad para que unas 10 mil personas pudieran pasar allí la noche. "Aquí no puede caerme nada encima", decía María, que se fue a dormir a un campo cercano a Lorca por miedo a las réplicas. l (Reuters y DPA)
Miles de italianos faltaron al trabajo
El sismo ocurrió en el día previsto por Raffaele Bendandi, fallecido en 1979, pero a unos 1.300 kilómetros de distancia del lugar que había indicado.
El astrónomo aficionado y sismólogo italiano había anunciado que ayer un temblor arrasaría con Roma.
Con temor a la profecía, la capital italiana amaneció en medio de la incertidumbre, dos de cada diez trabajadores no fueron a trabajar.
Bendandi había predicho en los años 70 que el miércoles 11 de mayo de 2011 los romanos iban a sufrir un fuerte terremoto a las 16.40 hora local, pero la hora señalada pasó y la ciudad quedó invicta.
Ya en su momento, los investigadores habían dicho que la predicción no tenía ningún fundamento científico.
Sin embargo, no fueron pocos los habitantes supersticiosos que temieron que ayer pasara lo peor. Según el diario La Repubblica, miles de italianos abandonaron la metrópoli para librarse de sus miedos en zonas agrestes. La televisión aseguró que un 18 % de la población local había salido de la ciudad.
Hubo negocios cerrados y padres que no enviaron a sus hijos a la escuela.
Ante esto el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, dijo: “No nos dejamos impresionar por las habladurías que circulan en internet. Y si hay temblor, estamos preparados”.
Zafó un rosarino
“El edificio donde vivimos se movía como un papel. Bajé por la escalera como pude y cuando llegué a la calle se cayó una parte del techo que mató a tres muchachos que estaban en la vereda”, contó anoche el rosarino Mauro Martínez, de 28 años, quien vive en la ciudad española de Lorca, a La Capital. “Todo pasó delante mío y todavía no lo puedo creer. Parece una película de terror pero es lo que está pasando en este lugar”, agregó Mauro.



Por Nachi Saieg

Por Lucía Inés López