Al menos diez personas murieron en la costa este de los Estados Unidos por el huracán Irene que golpea sin cesar este domingo los rascacielos de Nueva York. El lugar está convertido en una ciudad fantasma, con 370.000 personas evacuadas y el transporte público cerrado.
"El borde del huracán se encuentra finalmente sobre nosotros", dijo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, en una conferencia de prensa. "Ya no salgan a las calles, quédense en sus casas o en los refugios", agregó.
El alcalde ya había ordenado la evacuación inédita de 370.000 personas, el cierre de los aeropuertos, el metro y demás transportes públicos. "No es una broma, su vida podría estar en peligro (...). No esperen. Después será demasiado tarde. Es necesario partir de inmediato. Es una cuestión de vida o muerte", explicó.
Según funcionarios, los edificios de Manhattan no están en riesgo de sufrir daños serios, pero los cortes de electricidad podrían dejarlos sin luz, ascensores y agua corriente.
Además, al menos nueve personas murieron el sábado por causas relacionadas a Irene, como accidentes de auto, ataques cardíacos o caídas de árboles en Carolina del Norte, Virginia y Florida, incluyendo un niño de 11 años fallecido cuando un árbol cayó sobre el apartamento en el que vivía.
Irene tocó tierra por primera vez la mañana del sábado cerca de Cape Lookout, en Carolina del Norte, luego reingresó al océano para desplazarse frente a las costas de Virginia y Maryland, antes de volver a entrar en tierra este domingo cerca de Atlantic City, Nueva Jersey.
"Más de un millón de personas" fueron evacuadas de las costas de Nueva Jersey, al noreste de Estados Unidos, informó el gobernador Chris Christie. Casi 900.000 personas se encontraban sin electricidad en zonas costeras, y unas 12.000 líneas de teléfonos se quedaron sin servicio por el huracán en Carolina del Norte y Virginia, según la Comisión Federal de Comunicaciones.
Residentes en zonas alejadas del mar también sentían el impacto del ciclón que atraviesa el Atlántico estadounidense, una de las zonas más pobladas del mundo con unos 65 millones de habitantes.
Al aproximarse Irene a Nueva York, el presidente Barack Obama se mantenía al frente de las operaciones de emergencia en Washington, reunido con responsables del Centro Nacional de Coordinación de Emergencias (NRCC) instalado en el cuartel general de la FEMA (Agencia Federal de Rescate de Emergencia).
"Esto va a ser algo duro de pasar", afirmó Obama durante una videoconferencia con altos funcionarios federales, incluido el vicepresidente Joe Biden y la secretaria de Seguridad Janet Napolitano, y con agencias del gobierno situadas en el rumbo previsto del ciclón, en la costa este.
"Van a ser unas largas 72 horas. Obviamente, muchas familias van a verse afectadas (...). La mayor preocupación que tengo ahora tiene que ver con las inundaciones y el suministro eléctrico", añadió.