El operador de la planta nuclear japonesa dañada dijo que se encontraron pequeños rastros de radiación en las aguas del Pacífico cercanas a Fukushima.

El operador de la planta nuclear japonesa dañada dijo que se encontraron pequeños rastros de radiación en las aguas del Pacífico cercanas a Fukushima.
Sin embargo, empleados de la empresa Tokyo Electric Power Co (Tepco) remarcaron que el nivel de radiación no representa un riesgo inmediato. “Se tendría que beber esta agua por un año entero para acumular un millisievert”, dijo un funcionario de Tepco en referencia a la unidad de medida de la radiación.
Entretanto, el director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, pidió reconsiderar el papel de la organización que dirige ante situaciones como la emergencia atómica en Japón y revisar el marco de seguridad nuclear internacional.
“Hay una lección clara: es necesario revisar el actual marco internacional de reacción a emergencias”, dijo Amano al comienzo de una reunión extraordinaria del Consejo de Gobernadores del OIEA.
Según el dirigente japonés, el protocolo actual refleja la realidad de los años 80, no la de comienzos del siglo XXI. No existen estándares internacionales vinculantes sobre la seguridad nuclear. Esta deficiencia quedó patente ya quedó patente tras la catástrofe nuclear de Chernobyl en 1986.
Desde entonces se celebraron convenciones y, por ejemplo, se creó la escala INES para catalogar la gravedad de los incidentes nucleares. Sin embargo, sigue sin existir una normativa vinculante. Para el director del OIEA, habría que discutir convertir en obligatoria la normativa de seguirdad, aunque esto no depende del organismo que encabeza sino de sus 150 países miembro.
Amano apuntó también a una posible revisión del contenido de los estándares vigentes, como su efectividad a la hora de enfrentar fenómenos naturales como un tsunami. Los expertos y diplomáticos no cuentan sin embargo con una introducción a nivel mundial de estándares obligatorios en materia de seguridad nuclear. El principal argumento es que así se encarecería el uso de energía nuclear.
“Y eso es algo que rechazan muchos países y sobre todo la industria”, apunta un analista que conoce bien el organismo internacional. A tenor de sus declaraciones ante el Consejo de Gobernadores, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá apuestan por mejorar los niveles de seguridad, aunque ninguno de estos países abogó por convertirlos en obligatorios.
Amano reclamó además reexaminar “el papel de la agencia en seguridad nuclear”.
La respuesta del OIEA a la alarma nuclear en Japón ha sido limitada pues la agencia de la ONU sólo tiene un papel asesor en el campo de la seguridad nuclar y no puede intervenir si no se cumplen los estándares establecidos o en el caso de que ocurran accidentes.


