Bono, el cantante de la banda irlandesa U2, se reunió con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien le solicitó que impulse diversos temas en el ámbito del Grupo de los 20 (G-20), entre ellos el desarrollo de vacunas y de tecnología agroindustrial.
De traje oscuro, camisa y corbata gris, con sus infaltables gafas tornasoladas, Bono hizo una visita privada a la Casa Rosada de cerca de una hora en la que le obsequió a la presidenta un iPode con temas de su banda.
Según fuentes oficiales, el músico le pidió a Fernández de Kirchner que la Argentina apoye las campañas de distribución de vacunas gratuitas en el mundo en desarrollo que resolvería, según datos del artista, la malaria en 10 años.
El segundo pedido de Bono tuvo que ver con que Argentina comparta su tecnología y conocimiento en desarrollo agrario con terceros países y que haga docencia sobre cómo producir más y mejores alimentos.
Como tercer y último punto, Bono le pidió a la presidenta su apoyo dentro del G20 para la iniciativa global que busca que todas las empresas estén obligadas a declarar a la sociedad sus estados financieros.
La visita tuvo lugar un día antes de la primera de las tres presentaciones de U2 en Argentina que arranca esta noche en el estadio Ciudad de La Plata.
Esta es la segunda visita de Bono a la Casa Rosada, tras su encuentro el 1 de marzo de 2006 con el entonces presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y su esposa, la entonces senadora Fernández de Kirchner.
Cuando se retiraba por el Salón de los Bustos, tuvo un último gesto de estrella del rock: se acercó a las puertas ventanas que dan al Patio de las Palmeras y a modo de saludo para sus fans estatales que se habían agolpado esperando al menos verlo, estampó un beso en el vidrio con los brazos abiertos.
Tras la visita oficial, Bono fue a comer a un restaurante de San Telmo, y varios fans se acercaron para conocerlo.