El terremoto que asoló Japón el viernes pasado ha sembrado gran incertidumbre en los mercados internacionales de renta variable, con caídas marcadas en grandes grupos aseguradores y compañías eléctricas. Los mercados de valores de Tokio cayeron hoy por debajo de la importante barrera psicológica de los 10.000 puntos tras quedar en evidencia el alcance del terremoto que sacudió al país el viernes.
El índice Nikkei perdió en la sesión matutina un 4,53 por ciento hasta los 9.789,55 puntos. Tras las informaciones sobre una nueva explosión en la central atómica de Fukushima, cayó a menos seis por ciento.
En Europa, el Dax registró un mayor volumen de pérdidas. A primera hora de la tarde se dejaba un 1,11 por ciento, hasta situarse en los 6.904 puntos. Pesos pesados del índice de referencia alemán como las eléctricas Eon y RWE, así como las aseguradoras Munich Re, Hannover Rück o Swiss Re encabezaron las caídas.
Eon cayó un 5,35 por ciento hasta los 21,845 euros la acción, mientras RWE perdió un 4,50 por ciento, hasta los 45,770 euros la acción. Por su parte Munich Re se desplomó en un 2,7 por ciento, hasta los 37,575 euros. De acuerdo con expertos bursátiles, la presión sobre estos valores posiblemente continúe a medida que comienza a conocerse la envergadura de la catástrofe.
Los dramáticos sucesos en distintas centrales nucleares de Japón tras el terremoto de magnitud 9,0 en la escala Richter y el tsunami del viernes precipitaron además la caída de las acciones de los productores de tecnología nuclear en todo el mundo.
La más afectada fue la número uno del ramo en Japón, Toshiba, cuya acción cayó un 16 por ciento. Mitsubishi Heavy perdió un diez por ciento, mientras los títulos de la francesa Areva, controlada por el gobierno, perdieron más de un ocho por ciento. Y en el comercio prebursátil, el conglomerado estadounidense General Electric cayó más de un dos por ciento.
La catástrofe de Japón se produce tras una serie de costosos desastres naturales para el negocio global de seguros. Los más recientes fueron las inundaciones y los ciclones en el norte de Australia y un terremoto en Nueva Zelanda.
El terremoto en Japón podría costar a las aseguradoras sólo en la reparación de edificios unos 35.000 millones de dólares (25.000 millones de euros), según primeras estimaciones de la aseguradora AIR Worldwide en Boston, que no tienen en cuenta las consecuencias del tsunami y no valoran tampoco los daños de la infraestructura o los perjuicios económicos del cese de la producción.
Todo ello en un momento de incertidumbre por la crisis de la deuda europea, las revueltas en el mundo árabe y una ola inflacionista que amenaza con lastrar la recuperación de la crisis financiera.
La consultora independiente del ING Bank, Lindsay Coburn, aseguró que es difícil valorar con exactitud el impacto de la serie de desastres. En cualquier caso la producción industrial de Japón caerá de forma considerable.
“Una contracción (del producto interior bruto) de entre un cinco y un 10 por ciento sería incluso un escenario bueno. Una combinación adversa de eventos podría provocar una caída de la producción industrial similar a la vivida tras la crisis financiera global del 30 por ciento”, sostuvo Coburn.
El trastorno económico que supone el terremoto para Japón también genera preocupación acerca de las instituciones financieras niponas que concedieron préstamos a empresas en las zonas más afectadas por el sismo y que previsiblemente no recuperarán, indicaron analistas.
En un intento por estabilizar la economía nacional, el Banco Central de Japón inyectó entre tanto una suma de 18 billones de yenes (unos 157.000 millones de euros ó 220.000 millones de dólares) para aplacar temores tras el devastador terremoto del viernes especialmente en el sector bancario, informó hoy la agencia de noticias Kyodo.
A su vez, como tercera potencia mundial, Japón es también uno de los mayores consumidores de petróleo. En vista del revés económico que supone el desastre natural para su economía nacional, previsiblemente disminuirá también su consumo de crudo. En este sentido, los precios del petróleo registraron hoy pronunciados descensos, debido al temor de que el desastre sísmico en Japón, seguido de un devastador tsunami, ralenticen notablemente el crecimiento.
No obstante, el Banco Central de Japón cuenta con una recuperación moderada de la economía, aunque la producción se contraiga. El primer ministro japonés, Naoto Kan, trató hoy de trasladar un mensaje de calma. El terremoto creará muy pronto una gran demanda en cuanto comience la reconstrucción en las regiones afectadas.
Japón experimentará un crecimiento económico como el de Estados Unidos bajo el “New Deal” del presidente Franklin Delano Roosevelt en los años 30, sostuvo. El primer ministro llamó a la población nipona a no ser pesimistas, según fue citado por la agencia de noticias Kyodo.