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Argentina es el país donde más creció por año la tecnología limpia

La inversión en 2010 aumentó un 568 por ciento, comparada con la realizada en 2009. Un molino danés genera aquí más del doble de electricidad que en su lugar de origen.

Jueves 31 de Marzo de 2011

Argentina encabeza la clasificación mundial de crecimiento, año por año, en el uso tecnología baja en carbono, dice un estudio.

En términos de crecimiento año por año, Argentina encabeza la clasificación ya que aumentó la inversión en el 568 por ciento en 2010, comparado con 2009.

En muchos lugares de la estepa y la costa patagónica la velocidad media anual del viento supera los 9 metros por segundo y en algunos llega a los 11 e incluso 12; mientras que en la Europa continental rara vez superan los 8 metros por segundo. Esto importa, porque la potencia aprovechable del viento es función cúbica de su velocidad: dicho de otro modo, al doble de velocidad corresponde ocho veces más potencia.

Además de raudo, el viento patagónico es pertinaz: da altos "factores de capacidad", que indican el porcentaje de tiempo anual que un equipo alcanza su performance "nominal" (toda la que indica el fabricante). Si se trata de un equipo de 10 kilovatios, por ejemplo, el factor de capacidad tal o cual lugar indica qué porcentaje del año se alcanza a generar esta potencia cuando el equipo se instala ahí.

En la Patagonia los factores de capacidad son regularmente mayores del 40 por ciento, mientras que en Europa y Estados Unidos oscilan entre 20 y el 30 por ciento, y eso en las mejores ubicaciones continentales. Todo esto explica que un molino danés, español o alemán aquí generen dos veces más electricidad anual que en origen. Nuestro recurso es increíble. También es increíble lo poco que lo usamos. Alemania, país poco ventoso, tiene casi 10.200 megavatios eólicos instalados (y 60 mil puestos de trabajo generados en la industria eólica). Siguen los EEUU, con 4400 megavatios, y con un parque apenas inferior, en tercer lugar, ahora está España, que además desplazó hace poco a Dinamarca del segundo puesto mundial de exportaciones de molinos. En el año 2000, el giro económico de toda esta industria superó los 30 mil millones de dólares.

En Comodoro Rivadavia, Chubut, los 16 molinos daneses y españoles de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (Scpl) constituyen el mayor parque eólico de Sudamérica. Diseminados en diferentes puntos estratégicos del ejido urbano, aportan entre el 7 y 10 por ciento de la demanda eléctrica de la ciudad. Pero es imposible amortizar equipos importados con las tarifas eléctricas actuales: el único despegue posible para la generación eólica a gran escala en Argentina será con molinos nacionales y precios más razonables que los de los equipos importados. Es uno de los desafíos actuales de la empresa estatal rionegrina Invap.

Paradojas. La Argentina, país de paradojas, no llega a los 25 megavatios instalados y sólo fabrica equipos chicos, habiendo importando los pocos de gran porte que se ven en las pampas bonaerenses y patagónicas. El mayor esfuerzo en este sentido lo hicieron algunas cooperativas pioneras, como la de Servicios de Comodoro Rivadavia, (11 megavatios instalados), o municipalidades como la de Pico Truncado, en Santa Cruz (1,2 megavatio instalado).

Aunque las mayores granjas eólicas del país se han asentado respectivamente en las dos capitales nacionales del petróleo y del gas natural, nunca se pretendió que sustituyeran estos combustibles. Durante un tiempo Comodoro y Truncado "cerraron números" combinando generación térmica con eólica. Jamás intentaron iluminar sus ciudades a puro viento, sino usarlo para ahorrar hidrocarburos.

Durante dos décadas, Invap invirtió en evaluación del recursos, investigación, desarrollo y fabricación de equipos eólicos chicos, que hoy sigue fabricando y vendiendo. Ahora está además midiendo el viento en todas las provincias patagónicas. También puso imaginación, energía y dinero en participar del mayor programa eólico sudamericano, aunque hoy esa iniciativa duerma a espera de mejores vientos.

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