Manila- La ex presidenta de Filipinas Corazón Aquino, quien derrocó a uno de
los dictadores más corruptos del Siglo XX para convertirse en un ícono mundial de la democracia,
murió hoy luego de batallar durante 16 meses contra el cáncer de colon, informó su
familia.
Su familia anunció su muerte en las primeras horas de hoy, poco después de que se realizó una
misa privada en su pieza de hospital. Sus cinco hijos estuvieron presentes junto a su cama cuando
la ex presidenta de 76 años falleció.
“Nuestra madre pasó a descansar en paz a las 3.18 a.m. (1918 GMT del viernes) luego de un
paro cardiorrespiratorio”, dijo a periodistas su hijo el senador Benigno Aquino en
Manila.
“Ella hubiese querido que nosotros agradeciéramos a todos y a cada uno de ustedes por
todas las oraciones y por su continuo amor y apoyo. Era su deseo que todos nosotros recemos por el
otro y por nuestro país”, agregó su hijo.
Aquino, conocida como Cory por millones de filipinos, fue presidenta desde 1986 hasta 1992 y
será siempre recordada como la delgada mujer de vestido amarillo que depuso al dictador Ferdinando
Marcos con su revolución “Poder Popular”.
Los turbulentos eventos de esas semanas tuvieron su punto culminante en 1986 cuando hasta un
millón de personas con rosarios y flores detuvieron a tanques que avanzaban hacia rebeldes armados
que respaldaban a Aquino, convirtiéndose en un cuento de hadas revolucionario que conmovió al
mundo.
Cuando un desconcertado Marcos y su esposa Imelda se fueron del país sentaron un precedente para
disidentes desde Sudáfrica hasta Sudamérica y Pakistán. Aquino fue aclamada por muchos como la
Juana de Arco de la época moderna.
A medida que se conocía la muerte de Aquino, cientos de personas comenzaron a visitar su casa y
el templo de EDSA, donde su revolución de 1986 culminó, llevando flores y velas encendidas. Muchos
ataron cintas amarillas a sus vehículos y en árboles cerca de su residencia.
Cory se mostró reacia a asumir su liderazgo en un principio. Sólo dejó su vida hogareña después
de que su político esposo, el líder de la oposición Benigno, fue asesinado en el aeropuerto
internacional de Manila en 1983 cuando volvía de su exilio en Estados Unidos.
Aquino acusó a Marcos de ordenar el atentado y lideró marchas de protesta, pero titubeó cuando
fueron convocadas elecciones en 1986. Luego aceptó enfrentar a Marco en la carrera hacia la
presidencia.
“¿Qué sé yo sobre ser presidente?”, dijo antes de asumir el desafío de competir
contra Marcos. Ambos candidatos se proclamaron ganadores de la elección, pero Marcos huyó al exilio
cuando el Ejército se volvió en su contra.
Inevitablemente, su presidencia fue menos exitosa que la revolución, con una serie de intentos
de golpe de Estado por parte de militares. Ella fue elogiada por su coraje, pero pocas veces
pareció capaz de controlar al país.
Desastres naturales, incluyendo la erupción volcánica del Monte Pinatubo en 1991, afectaron
severamente a la economía.
Aquino encabezó la redacción de una nueva Constitución con la limitación del mandato presidencia
a uno de seis años.
Nació el 25 de enero de 1933 en el seno de una de las familias más adineradas del país, los
Cojuangcos, y creció en un mundo de riqueza y políticos.
Hija de un parlamentario, se casó con Benigno, un político prometedor, y tuvieron cuatro hijas y
un hijo antes de que su esposo fuera llevado a prisión y luego forzado a exiliarse durante el
Gobierno de Marcos.
La actual presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, anunció un período de luto nacional de
10 días y dijo en un mensaje desde Estados Unidos, donde realiza una visita: “Hoy las
Filipinas perdieron a un tesoro nacional. Ella ayudó a llevar a nuestra nación a un día más
luminoso”.
Su familia decidió declinar a un funeral de Estado y en su lugar planean sepultarla el miércoles
junto a Benigno después de una ceremonia privada, dijo su hijo.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo: “Su coraje, determinación y liderazgo
moral son una inspiración para todos nosotros y ejemplifican lo mejor de la nación filipina”.
(Reuters)