Patrick Hetzner probó de todo, desde dietas hasta ejercicio, para bajar de peso. Nada le resultó, hasta que hace cinco meses intentó algo nuevo: un marcapasos estomacal para controlar su apetito.

Patrick Hetzner probó de todo, desde dietas hasta ejercicio, para bajar de peso. Nada le resultó, hasta que hace cinco meses intentó algo nuevo: un marcapasos estomacal para controlar su apetito.
Hetzner, un cartero de 20 años de Munich, bajó en ese tiempo más de 10 kilos de su anterior peso de 104 kilos.
Hetzner recibió el artefacto como parte de una prueba clínica. Desde que fue aprobado en Gran Bretaña el año pasado, el dispositivo está a la venta en toda la Unión Europea. Funciona como un marcapasos cardíaco y consiste en un estimulador y un sensor implantados quirúrgicamente en el estómago.
El estimulador envía pulsos eléctricos para engañar al estómago y al cerebro, haciéndoles sentir que el organismo está satisfecho.
Hetzner dijo que los pulsos son emitidos unos pocos minutos después que empieza a comer o beber, y agregó que le hacen sentir lleno después de comer la mitad de lo que solía comer. "Siento un guiño en el estómago, pero no es desagradable", explicó.
Hasta ahora, unos 65 pacientes en dos estudios han recibido el artefacto del fabricante estadounidense Intrapace. Sólo la mitad de ellos lo usaron durante por lo menos un año y la mayoría perdió un 20 por ciento de su peso sin recuperarlo.
El apetito es controlado parcialmente por las señales que envían los nervios del estómago al cerebro; el marcapasos estomacal se conecta con ese sistema y comunica al cerebro que el organismo está lleno después del consumo de una cantidad relativamente reducida de alimentos.
La cirugía de Hetzner fue realizada por un equipo dirigido por Thomas Horbach, jefe de cirugía del hospital Stadtkrankenhaus Schwabach, cerca de Nuremberg. l (AP)


