El barrio de Borough Park en Brooklyn (en el sudoeste de la ciudad de Nueva York), una de mayores comunidades jasídicas (un movimiento religioso ortodoxo y místico dentro del judaísmo) fuera de Israel, amaneció ayer teñido de luto y de sangre. Más de 2.000 voluntarios se habían movilizado a la busca de Leibby Kletzky, un niño de 9 años que había desaparecido el lunes, cuando regresaba caminando de un campamento de verano.
La búsqueda desesperada concluyó ayer con el hallazgo del cuerpo descuartizado del niño dentro de una valija roja que fue arrojada a un tacho de basura. La policía encontró más restos mortales del pequeño en la heladera del presunto asesino, Levi Aron, localizado gracias a un video de seguridad en el que se lo veía caminando con el niño a la altura de Dahill Road, minutos antes de su desaparición.
"Un niño de 9 años, asesinado y arrojado a la basura ¿en qué mundo vivimos?", se lamentó Dov Hikind, representante del distrito electoral en la Asamblea de Nueva York, que había logrado reunir 125.000 dólares en donaciones para recompensar a quien ayudara a dar con el paradero del pequeño Leibby.
"Todos estamos en estado de shock, no podemos creerlo, ni comprenderlo", admitió Hikind. "Primero la desaparición, y ahora todos estos detalles horribles... y el hecho de que ha sido alguien de esta comunidad".
La policía confirmó que el sospechoso está bajo custodia, aunque no dio otros detalles. Varios vecinos describieron a Levi Aron como "mentalmente inestable" y aseguraron que toda su familia se comportaba "de un modo extraño", aunque cumplían regularmente con sus preceptos religiosos.
Cientos de judíos ortodoxos de otros barrios de Nueva York se trasladaron ayer a Borough Park para unirse al duelo de la familia y de la comunidad, "peinada" en los dos últimos días por un tropel de policías y de agentes del FBI que se unieron a la búsqueda.
Ayer a la mañana, el portavoz de la policía de Nueva York Paul Browne confirmó los temores. Habían hallado el cadáver del niño, descuartizado y contenido en bolsas de plástico en el interior de una valija roja, arrojada a un contenedor de la basura en otro barrio de Brooklyn.
Poco después se confirmó el que otros "restos mortales" del pequeño fueron descubiertos en la heladera de Levi Aron, el sospechoso grabado por una cámara de seguridad en compañía del niño. Aron vivía en un apartamento solo, en el mismo edificio que sus padres. Los únicos antecedentes que tenía eran por orinar en la vía pública.
La policía está intentando reconstruir las últimas horas de vida del pequeño Leibby, que al parecer fue abordado en plena calle por el extraño. En el video de seguridad puede verse cómo cruza el semáforo tras él. Se sospecha que se subió al coche de color oro y marca japonesa, que fue clave para poder localizar al presunto asesino (que se había pasado minutos por la consulta de un dentista cercano).
El suceso ha conmocionado a la ciudad entera, transitada a diario por miles de niños que van y vienen de vuelta de sus campamentos de verano. La policía de Nueva York ha pedido a los padres que extremen las precauciones, que se aseguren de las rutas que siguen sus hijos y que procuren tenerlos periódicamente localizados.