"Dentro de todo aquello que se dice sobre Drácula se asegura que yo, quien habla, no me puedo reflejar en los espejos. Mentira de los envidiosos que sabe que fui el inventor de los besos en el cuello de las mujeres, lo que hoy, en pleno siglo XXI, sigue teniendo vigencia. Para muchos soy un tipo nacido en 1922, que vive como puede pues en ningún país del mundo existe una jubilación para Drácula. En lo que hace a 1922 es una fecha algo arbitraria, ya que fue en ese año que un alemán genial, así lo dicen los especialistas, decidió llevarme al cine, lo cual me hizo famoso y conocido en todo el mundo.
"A Murnau se le ocurrió hacerme muy repelente, pero eso no se ajusta a la realidad. Lo sé, pues al mirarme en el espejo se dirá que no soy un tipo lindo, pero tampoco tan feo. Además siendo mucho más viejo de lo que en realidad soy de joven debo haber sido bastante pasable. Me parece interesante hablar de un hecho no demasiado conocido. Murnau quería que su film, se llamara como la narración de Stoker, pero los herederos de este se opusieron y Murnau optó por el otro título, «Nosferatu».Yo no tomé partido alguno, pero privadamente apoyé al director, aunque fueron los herederos lo que ganaron el pleito.
"Mi padre, fue un irlandés de Dublin, que se destacó en muchas cosas, pero que solamente se lo recuerda por mi creación. Eso ocurrió en 1897, cuando Bran Stoker, que ya contaba cincuenta años, decidió llevarme al papel sin imaginarse, creo, que un empedernido besador de cuellos de mujeres hermosas y tenaz bebedor de sangre (aunque esto ha sido muy exagerado) iba a resultar tan atractivo. Stoker nació en 1847 y murió en 1912.
"Tuvo una distinguida carrera en matemáticas y llegó a ser presidente de la Sociedad Filosófica de su ciudad natal, lo que explica la amplitud de sus conocimientos. Escribió en distintos diarios y se dedicó a la crítica teatral.
"Al fin de su vida, más o menos entre la fecha en que me engendró y la de su muerte escribió múltiples cuentos, novelas y una historia de los Estados Unidos. Todo sobre él ha sido olvidado, menos el libro que me dedicó y que en su momento se vendieron más de un millón de ejemplares. De él heredé varias casas, cierta habilidad para tocar el piano y una biblioteca en cada una de las casas que habité.
"Por cierto que no dejé de ir al estreno de «Nosferatu» el domingo 5 de marzo de 1922. Si bien en ese años mis intereses me traían otras inquietudes. Por empezar, la guerra civil irlandesa que en ese año se tornó más que encarnizada. Por otra parte pasé mucho tiempo leyendo el «Ulises» de James Joyce y «The Wasted Land», gran poema de Eliot. Fue en ese año 1922 que los fascistas se alzan con el poder en Italia bajo el poder de Mussolini. Es decir, que las ideas totalitarias comenzaban su atroz ascenso.
"En un libro editado hará unos cinco años y que se encuentra dedicado a los momentos claves de cien años de cine, que abarca hasta films realizados en el 2006, se incluye un texto sobre «Nosferatu» que me parece de interés repetir:
"La mayoría de los vampiros de las películas, desde Bela Lugosi a Christopher Lee o incluso Tom Cruise y Brad Pitt en «Entrevista con el vampiro» (1994) dependen de su carisma para cautivar a su presa. Por eso resulta más aterrador ver estremecerse a bellas mujeres, arrebatadas por el éxtasis, ante la presencia del grotesco Nosferatu. Resultaría cómico si no fuera una figura tan inquietante ese deforme ser (?) que incluso no necesita convertirse en murciélago para poder llegar donde él desea, tanto es la fuerza de su sombra.
"La autora del artículo, Violet Glaze, de la misma manera que yo, si las bellas mujeres a las que el vampiro les ofrecía su forma particular de amar y dejan, entre cosas, que el vampiro les bese y les muerda el cuello se sentían satisfechas. Pueden estar algo asustadas, pero desean aquello que Nosferatu les hace. Tan es así que la ceremonia no termina en una sola noche. Por mi parte no opino, porque soy parte interesada en el tema si bien hay algo que me ha decepcionado. Tengo entendido que los murciélagos no padecen de artero-esclerosis, lo que no significa que no padezcan los males de los años, aún siendo inmortales. Puedo decir que siento que hace como siglos que ninguna mujer me ha ofrecido su cuello para que se los bese.
"Yo estoy próximo a cumplir mis 117 años que me parecen bastantes. Eso no significa que la imagen del espejo muestre aspectos de esa vejez que vulnera el poder de seducción que tenía incluso cuando se trata de un tipo grotesco como el Nosferatu del primer film que le fue dedicado.
"Pero las cosas seguirán y de la misma manera que lo que ha ocurrido en estos primeros trece años del siglo XXI los vampiros se han puesto de moda. Una de las tantas que regresan para que los seres humanos no piensen tanto en lo que en realidad deberían pensar.
"Antes de ponerme a escribir estas líneas miré el film pasado a un DVD. Ese clásico pone en ridículo a todas esas películas y series de televisión que muestran personajes mucho más grotescos. Una variación del tema es el enamoramiento de Alien por Sigourney Weaver pero es demasiado complicado si hay besos en el cuello o no.
¿Tiene algún sentido esto que decimos?"