Los buenos deseos y la alegría por la designación de Jorge Bergoglio como nuevo Papa continuaron ayer en el arco político nacional.

Los buenos deseos y la alegría por la designación de Jorge Bergoglio como nuevo Papa continuaron ayer en el arco político nacional.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, consideró al nombramiento como un hecho "inspirador", que "llena de fe y fuerza contra la adversidad". Además, dijo que tiene "las mejores expectativas" sobre el papado de Francisco y evaluó que "tiene una tarea titánica por delante". "Siempre me gustaba mucho escuchar sus reflexiones y sus consejos", agregó.
El titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, dijo: "Esperamos que para los argentinos sea un signo positivo de este nuevo tiempo. La elección del nombre Francisco (por el santo de Asís) marca una huella", opinó.
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, deseó que la elección de Bergoglio marque "un futuro promisorio para los argentinos", al tiempo que confió en que se registrará un fenómeno similar al que le ocurrió "a los polacos con (Karol) Wojtyla", cuando se convirtió en Juan Pablo II.
La diputada Gabriela Michetti resaltó: "Siempre estaba preocupado por el destino de nuestro país. Pero nunca él operaba políticamente. Si él hubiera encontrado una predisposición al diálogo hubiera tenido un diálogo fructífero con el gobierno".
A su vez, el senador Adolfo Rodríguez Saá le envió una carta a Francisco para expresarle sus "felicitaciones personales" y le pidió que "acompañe desde su corazón argentino el trabajo mancomunado de la construcción del bien común".
En tanto, el diputado Francisco De Narváez dijo que "el kirchnerismo puro y duro siente un enorme rechazo por la figura de Bergoglio" y que cuando se conoció que era el nuevo Papa, en plena sesión de Diputados, "se notaba que no habían recibido una buena noticia".


