Ayer se celebró una misa en memoria de las víctimas fatales de la caída del avión de la aerolínea Sol en el paraje de Prahuaniyeu, a 40 kilómetros de la localidad rionegrina de Los Menucos. En el lugar del siniestro, además se emplazó una cruz de madera como hito del accidente ocurrido el pasado 18 de mayo en el que perdieron la vida 22 personas.
La recordación, organizada en conjunto por la Municipalidad de Los Menucos y el obispado de Bariloche, tuvo la asistencia de numerosos parientes de los pasajeros y tripulantes del avión de la empresa Sol.
El oficio religioso fue concelebrado por el obispo de Bariloche, Fernando Maletti y el cura párroco de Los Menucos, Ricardo Modarelli.
La intendenta de la localidad, Mabel Yahuar, dijo que "la cruz, que tiene alrededor de dos metros de altura, ya fue emplazada en el mismo lugar del accidente, donde también está previsto construir un monolito".
"La idea se materializó a través de la parroquia; el propio obispo Maletti y la gente del lugar, que todavía está muy conmovida por la tragedia, la impulsaron" añadió.
La Intendencia puso a disposición el alberge municipal, dado que la capacidad de alojamiento del pueblo es muy limitada y que el tiempo es inclemente.
Algunos de los familiares precisaron luego de la ceremonia que se sienten "olvidados, tanto por los organismos oficiales como por la empresa". Juan Carlos Ruiz, padre de uno de los pasajeros, aseguró que aún no pueden cobrar ni los salarios, ni las liquidaciones, ni los seguros debido a que los fallecidos aún son para la Justicia "desaparecidos con presunción de fallecimientos", por lo que no pudieron obtener certificados.
"Pedimos alguna medida paliativa. La esposa del piloto (Juan Raffo, quien tenía 45 años), por ejemplo, tiene cuatro hijos y no tiene como mantenerlos y la empresa no se hace cargo. La identificación de los restos va a llevar más tiempo", señaló Ruiz.
Dijo que tras diversas gestiones, lograron que la empresa Sol dispusiera un ómnibus para trasladarlos hasta el paraje del accidente . l (Télam)