El santafesino Adrián Della Rosa vivió una verdadera odisea en Japón para poder reunirse con su esposa y sus dos hijos en la zona del desastre provocado por el terremoto del viernes pasado. Fue un recorrido de 1.000 kilómetros en medio de rutas colapsadas, prohibiciones de tránsito y la dificultad para hallar combustible para su vehículo. Finalmente, a las 13.30 de ayer abrazó a Alejandra y a sus pequeños hijos en Kobayashi, luego de permanecer separados e incomunicados durante más de un día.
“Ya estoy en casa. No lo puedo creer. Los chicos están sanísimos, bárbaros. Ya estoy preparando unos mates bien argentinos. No hay nadie en la calle y la ciudad parece arrasada, con una neblina muy suave”, relató.
Della Rosa, quien nació en Reconquista, había relatado la travesía de 1.000 kilómetros que tuvo que sortear para reencontrarse con sus seres queridos a cronistas de la radio cordobesa Cadena 3: “Acabo de hablar con Alejandra y me dijo que están en casa, bien, y que los chicos se encuentran durmiendo”.
El hombre agradeció las gestiones realizadas por el personal de la Embajada argentina en Japón, que le fue allanando el camino para que pudiera concretar la travesía con éxito.































