Unas diez personas fallecieron y varias siguen desaparecidas por el paso del tifón Nanmadol por el norte de Filipinas, informaron ayer las autoridades.

Unas diez personas fallecieron y varias siguen desaparecidas por el paso del tifón Nanmadol por el norte de Filipinas, informaron ayer las autoridades.
Entre los muertos hay seis niños de entre cuatro y 13 años, que resultaron enterrados por desprendimientos de lodo y tierra en la provincia de Pangasinan y en la región montañosa de Baguio, en el norte del país.
Casi 50 mil personas huyeron del tifón a su paso por el norte y este de Filipinas. Nanmadol causó inundaciones y deslizamientos de tierra, varios puentes y carreteras quedaron bloqueados.
El tifón alcanzó velocidades de hasta 150 kilómetros por hora. Los meteorólogos consideran que Nanmadol seguirá azotando Filipinas hasta mañana.
Todas las actividades laborales y educativas se encuentran suspendidas y el gobierno ha pedido a los ciudadanos que se mantengan dentro de sus casas y ha organizado un grupo especial de seguimiento del tifón.
Varias carreteras en zonas montañosas del centro y en sur de la isla permanecen cerradas, ante el temor de que se produzcan desprendimientos de tierra y riadas de barro.
Desde el gobierno se indicó que los vuelos y el transporte aéreo en el sur de Taiwán se encuentran suspendidos hasta realizar reparaciones y reintegrar los servicios en las instalaciones que resultaron dañadas.


