El cardenal brasileño Claudio Hummes calificó como "inimaginables" las acusaciones que se le han hecho al nuevo Papa Francisco en Argentina, donde se lo ha vinculado con la última dictadura militar. "Seguramente eso no es real. Puede ser que alguien se haya equivocado en algunos discernimientos, pero conociendo a la persona... No conozco detalles, pero conociendo a la persona no es posible siquiera imaginar eso", dijo el arzobispo emérito de San Pablo, en declaraciones que divulgó ayer el diario O Estado de Sao Paulo.
El religioso de 78 años ni imagina la posibilidad de que Bergoglio haya entregado a dos curas a la junta militar de la última dictadura argentina o haya sido connivente con la desaparición y tráfico de bebés durante el gobierno militar, tal como se le ha querido imputar.
"Es un hombre extremadamente de los pobres, de los derechos de la gente, de los más simples, de los más oprimidos, de los más humillados. Es un ejemplo de defensa, de estar junto a los pobres... Es inimaginable. Estoy seguro de que todo esto es de hecho un gran equívoco, o si no, una falsificación", enfatizó. Agregó que si bien el nuevo Papa no integra formalmente la Teología de la Liberación, brazo de la Iglesia Católica originado en Brasil y que tuvo gran actuación en la defensa de los derechos humanos y la lucha contra las dictaduras que gobernaron a varios países sudamericanos en el siglo pasado, "con seguridad sigue esa línea".
Uno de los jueces de la causa por los delitos de lesa humanidad en la Esma, Germán Castelli, aseguró ayer que Bergoglio "no tuvo implicancias jurídicas" en el secuestro de los sacerdotes jesuitas de los que se intenta responsabilizar y que "es totalmente falso decir que los entregó".
"No es un cruce de opiniones. No da para la controversia. Ya hay un fallo judicial", sentenció Castelli.
Gesto de Bergoglio. En otro orden, el purpurado brasileño recordó un gesto de Bergoglio tras ser elegido pontífice. "Como nuevo Papa, antes de recibir a los cardenales que estábamos en fila para saludarlo, fue al fondo de la sala de la capilla Sixtina donde estaba, enfermo, el cardenal (indio) Ivan Dias, que no podía caminar, sentado en una silla", relató Hummes al diario O Globo. "No saludó a nadie antes: fue allá y se quedó unos momentos con él", agregó.
Hummes insistió en que Francisco deberá encarar la "difícil tarea" de reformar la curia, lo que "está siendo pedido por todos". "Se necesita una reforma estructural, que comienza por elegir al personal adecuado a las orientaciones de una Iglesia que el Papa desea, que sea una Iglesia misionera, de más diálogo", comentó.
Por su parte, el cardenal Odilo Scherer, uno de los papables brasileños, resaltó la sencillez del nuevo Papa. El "Francisco es jesuita y está sorprendiendo al mundo por su sencillez franciscana. Dios lo bendiga, ilumine y fortalezca en su misión", señaló Scherer.