A todos los lectores de La Capital de Rosario recomiendo expresamente leer dos publicaciones en "Cartas de los Lectores" del lunes pasado. La primera bajo el título de ¿"Genocidio encubierto?" y la otra "Reducción del gasto público". En la primera el señor Oscar Osvaldo Pereyra sostiene que ante la corrupción estatal y judicial se aplique el instituto jurídico de juicio de residencia para que los políticos y responsables judiciales sean juzgados a posterioridad de su gestión, es decir que rindan cuentas. No escapa a la verdadera reflexión de un pueblo correcto de gente normal, las tremendas injusticias que se cometen con los delincuentes que sólo visitan las cárceles por un lapso más o menos cortos mientras los demás estamos aterrados, encerrados entre rejas. Ni hablar de los juicios de los jubilados que duermen el sueño eterno, hasta que los que se duermen definitivamente son ellos. Hace poco publicó el diario La Capital que existían fallos de jubilados por medio de abogados previsionales en connivencia con la justicia que fogoneaban sentencias judiciales de jubilaciones de 100.000 pesos o más, constituyendo en definitiva una justicia paralela, desmanejos, abusos y estafas, y retroactivos fabulosos que paga toda la comunidad, denuncia efectuada por el director de la administración Nacional de la Seguridad Social Diego Bossio. La otra nota, entre destacadas, es la de Rubén Baremberg, que habla de las sumas siderales que cobran mensualmente empleados públicos sin que el gobierno nacional haga algo para cambiar esta situación que nos perjudica a todos. Es necesario destacar que existe una situación mucho más peligrosa aún, que viene de vieja data y es la de los llamados "ñoquis". Esto se ha ido incrementando peligrosamente, ya que actúan personajes siniestros que son los que actúan y muchas veces los que cobran los salarios, sin que los presuntos "empleados" estén enterados. No es prudente que el gobierno no investigue esta situación que raya en la delincuencia. Si no cambiamos todas esta cosas que son vitales, estaremos condenados a figurar entre los últimos países de América latina, y si por el contrario esto se define haciendo lo correcto, podremos llegar a estar entre los mejores. Nadie nos va a ayudar, todo depende de nosotros.































