Una vez que el flamante Papa Francisco inicie su pontificado deberá elegir a su reemplazante al frente del Arzobispado de Buenos Aires, la diócesis más importante de la Argentina, además de tener que definir la continuidad en El Vaticano del otro papable argentino, Leonardo Sandri.
Fuentes eclesiásticas indicaron que Jorge Mario Bergoglio, hasta este miércoles arzobispo de Buenos Aires, ya había acordado con el renunciante Benedicto XVI el nombre de su reemplazante, en varios de los viajes que realizó a Roma y aprovechando la buena relación que los unía.
Bergoglio había presentado su jubilación por ley católica el 17 de diciembre de 2011, cuando cumplió 75 años, aunque permaneció en el cargo porque Benedicto XVI no anunciaba su reemplazante para conducir una diócesis que tiene bajo su órbita 400 sacerdotes, 200 parroquias, 300 colegios y más de 3.500.000 de fieles.
Por esa relación de amistad que Francisco mantuvo con Joseph Ratzinger es que podría existir este "consenso" sobre su sucesor, por lo que es poco probable que Bergoglio sorprenda con su decisión y seguramente ya se haya sondeado al elegido para iniciar una "transición ordenada", que permaneció en el más estricto secreto.
Más allá de ser la diócesis más importante de la Argentina, el cargo de arzobispo de Buenos Aires cuenta con el plus de convertirse automáticamente en cardenal, que asigna derecho a voto en un futuro cónclave y también la chance de ser electo.
Lógica. Antes de que surjan todas estas novedades, según se pudo saber, dentro de sus posibles reemplazantes al frente del Arzobispado porteño estaba el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, lo que mantendría una "lógica episcopal" para la designación.
Esta lógica indicaría que Radrizzani —de 68 años— tenga un arzobispado "de transición" y luego llegaría la hora de una gestión más larga —similar a la de Bergoglio—, en la que se perfila el arzobispo de Corrientes Andrés Stanovnik.
Radrizzani es un obispo moderado, dialoguista, fue vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y para este período de transición puede hacer gala de su buena relación con el gobierno nacional.
Otro de los temas sensibles que deberá definir Bergoglio en sus primeros días como Francisco será quiénes lo acompañarán en este nuevo camino, ya que como sucede en cualquier Estado, al momento en que Benedicto XVI presentó su renuncia también lo hicieron todos los que lo rodeaban.
Entre ellos está Leonardo Sandri, el otro argentino papable para éste cónclave y prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y consejero de la Comisión Pontificia para América Latina (CAL).
Interna. Lo particular es que entre estos dos candidatos al Arzobispado de Buenos Aires existe una áspera interna, dijeron fuentes eclesiásticas.
Sandri viajó a la Argentina para pasar las Fiestas y la presidenta Cristina Kirchner lo recibió, a pesar de que en el gobierno lo miraban con algo de recelo.
Ahora, Bergoglio está al frente del Vaticano y el puesto de Sandri está bajo su consideración.