El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, llamó a "cumplir las promesas" hechas "a las familias del mundo" de erradicar la pobreza extrema y el hambre cuando faltan 1.000 días para que finalice el plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
"Mañana (por hoy) es el día menos mil y voy a hacer una llamada para acelerar las acciones que hemos de emprender", afirmó Ban ayer en la clausura de la Reunión de Alto Nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición celebrada por la ONU en Madrid.
"Hemos de cumplir con estas promesas hechas, nos hemos comprometido para con las familias del mundo", agregó.
Reunidos en Nueva York en 2000, los líderes mundiales acordaron reducir a la mitad el número de personas que viven en la extrema pobreza —con menos de un dólar al día— y las que sufren hambre en el mundo antes de finales de 2015. Ese fue uno de los ocho ODM cuya consecución está aún lejos.
Según datos de la la FAO (organización de la ONU para la alimentación y la agricultura), hay en el planeta 870 millones de personas que sufren hambre y 165 millones de ñiños que no reciben una alimentación suficiente.
Los otros objetivos incluyen garantizar el acceso a la educación primaria, igualdad para mujeres y niñas, reducir la mortalidad infantil y maternal, combatir enfermedades como el sida y la malaria y facilitar el acceso al agua potable.
"Vamos a volver a comprometernos a conseguir esos objetivos fijados para lograr un mundo mejor para todos (...) libre del hambre, de la necesidad, de la pobreza y de la malnutrición", lanzó Ban ante las delegaciones de decenas de países, ONG y agencias de la ONU reunidos en Madrid.
El objetivo de la Reunión de Alto Nivel, un proceso de consulta iniciado por la ONU en noviembre y clausurado este jueves en Madrid, era reflexionar sobre los logros alcanzados, discutir los futuros desafíos y definir la agenda de desarrollo después de 2015.
A partir de sus conclusiones, que serán entregadas al secretario general en mayo, Ban presentará sus propuestas en septiembre.
Eminentemente político. "El objetivo quizás decisivo de aquí en adelante es convertir el hambre y la pobreza extrema en un tema político. No es un tema de solución técnica, es un tema de compromisos políticos de los gobiernos nacionales que tienen que asignar recursos e implementar programas, con el apoyo internacional", había enfatizado durante la reunión el director general de la FAO, Graziano da Silva.
"La decisión de erradicar el hambre y la pobreza extrema la toma una sociedad: el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos tienen que asumir ese compromiso y levantar esa bandera", conminó.
Amir Abdulla, subdirector del Programa Mundial de Alimentos (PMO) consideró que "se está en buen camino pero queda por hacer". "Nunca ha habido tanta comida en el mundo y aún así tres millones y medio de niños mueren cada año por malnutrición", lamentó.