Los diseñadores porteños de alta moda Benito Fernández, Laurencio Adot y Jorge Ibáñez fueron denunciados ayer en la Justicia federal por los supuestos delitos de reducción a la servidumbre de costureras, trata de personas, y evasión de cargas sociales.
La denuncia se radicó en Quilmes por Gustavo Javier Vera, titular de la Fundación La Alameda, que llevó adelante la investigación y filmó con cámara oculta el interior del taller clandestino. Al mediodía de ayer, La Alameda y la Unión de Trabajadores Costureros realizaron un escrache frente a los locales de Fernández, en Arroyo y Suipacha; Ibáñez, en Guido al 1700; y Laurencio Adot, en Rodríguez Peña al 1000, todos del barrio porteño de Recoleta.
“Se procederá a realizar una clausura simbólica de los mismos por enriquecerse a costa del sudor de costureros que se los explota fuera de convenio y en condiciones de extrema precarización laboral”, dijo Vera.
Además, la denuncia abarcó a Pía Núñez, de nacionalidad paraguaya y dueña del taller clandestino de Pitágoras 1790, del partido bonaerense de Avellaneda, donde siete costureros, “la mayoría migrantes”, trabajarían “a destajo”, denunciaron.
Allí “la jornada laboral comienza a las 8 y puede extenderse hasta las 22, a razón de seis pesos por hora, casi la mitad de lo que indica el convenio y sin ningún tipo de aportes”.
Los vestidos se venden en Recoleta “a 25 mil pesos” pero “fueron pagados a 2.000 a la dueña del taller” mientras que “el costurero que lo confeccionó en dos días de trabajo a destajo y artesanal, apenas si percibe menos de 100 pesos por todo concepto”, señaló La Alameda.
“El taller –prosiguió la fundación– no reúne las condiciones para funcionar ya que ni siquiera tiene la instalación industrial flotante requerida y las máquinas están conectadas a la electricidad mediante zapatillas caseras y cables pelados que podrían provocar incendios, como el que se cobró seis vidas en el taller de Caballito en 2006”.
La Alameda aseguró que “la filmación realizada por costureros que se infiltraron durante dos días en el taller demuestra lo que denunciamos y además filma moldes y etiquetas pertenecientes a los tres modistos”.
Algunos de los modelos exclusivos confeccionados en Avellaneda, según la agrupación, fueron lucidos por las actrices, conductoras y modelos Julieta Prandi, Nicole Neumann, Laura Novoa y Selva Alemán en la fiesta de entrega de los premios Martín Fierro 2011.
La Alameda, talleres y autogestión
“El escrache a los modistos es una forma de condenar estos hechos”, dijo Gustavo Javier Vera, titular de La Alameda.
Resaltó que al taller denunciado “no pudieron entrar los agentes de la Afip” y remarcó que “el Estado debe tomar cartas en la explotación del trabajador”. “En el escrache participaron cooperativas de trabajo, estudiantes, vecinos y delegados gremiales textiles”, explicó el docente a La Capital.
La Alameda, que funciona en Directorio 3998, del barrio de Parque Avellaneda, surgió de la Asamblea Popular 20 de Diciembre. “Claro que no era una asamblea de ahorristas porque acá nadie tenía un mango, el problema tenía que ver con el hambre, con la desocupación y con la imposibilidad de poder pagar los servicios”, dijo Vera.
Allí se formó la Cooperativa de Trabajo 20 de Diciembre. En junio de 2002 crearon un “comedor y merendero comunitarios”, para 140 personas. En tanto, para “recuperar la cultura de trabajo y la dignidad de las personas”, la cooperativa apostó a fabricar pan y tejidos a mano.
El taller textil de la cooperativa es autogestionario y abarca las etapas de la confección desde el diseño, moldería, corte, estampado, costura, entre otros.
Por otra parte, unas 85 marcas de ropa son denunciadas en su sitio: http://laalameda.wordpress, por utilizar talleres ilegales. Además, remarca que “los grandes capitalistas utilizan poblaciones vulnerables para maximizar ganancias y retornar a situaciones de esclavitud”.