Cuando “Imprenteros” se estrenó en 2018, Lorena Vega y sus hermanos tenían previsto hacer sólo cuatro funciones. Desde entonces, la pieza se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió el teatro documental: publicaron un libro, hicieron una película, armaron una muestra y viajaron por todo el país contando en clave autobiográfica su historia familiar, que es también la de muchas familias trabajadoras argentinas. Este sábado 14, llegan a Rosario por primera vez y por partida doble.
A las 16, en el marco de la Feria Internacional del Libro, en el primer piso del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, tendrá lugar la presentación del libro “Imprenteros”, publicado en 2022 por el sello cordobés Ediciones DocumentA/Escénicas. Estarán presentes los tres autores (Lorena, Sergio y Federico Vega), junto a César Capasso, autor de las fotografías que ilustran el volumen.
A las 21, se podrá ver la celebrada obra de teatro en el Teatro Municipal La Comedia (Mitre 958), donde los protagonistas reales se unen a un equipo de actrices y actores profesionales integrado por Julieta Brito, Vanesa Maja, Juan Pablo Garaventa, Christian García, encargados de recrear situaciones y recuerdos de la familia.
En el comienzo y en el centro de todo, está la imprenta y el oficio de Alfredo Vega, el papá de quienes cuentan esta historia. En ese espacio del conurbano bonaerense, “entre resmas de papeles, olor a tinta, sonidos de máquinas, y las vicisitudes de la clase trabajadora argentina, se criaron los hermanos. De los tres, sólo Sergio siguió el oficio de gráfico. Lorena se convirtió en una reconocida dramaturga, directora y actriz, y Federico es contador.
Cuando falleció su padre, una parte central de la identidad familiar quedó vedada de pronto las tras puertas cerradas de la imprenta. A través de “Imprenteros”, una obra multidisciplinar, Lorena y compañía reconstruyen el taller en el espacio escénico: videos, fotos, relatos, movimientos y sonidos le dan forma a los sucesos que llevaron a la imprenta a su desaparición. Cada iteración del universo “Imprenteros”es un ejercicio activo de memoria. Y también una de identidad, esa que es propia y a la vez intrínseca y constitutiva de una trama colectiva, social, histórica. “Imprenteros” es la historia de muchas familias argentinas, y por eso resuena con contundencia en el público: llevan más de 500 funciones.
Una obra familiar
El armado narrativo de “Imprenteros” empezó cuando Lorena la convocaron para el ciclo “Familia”, que se desarrolló a lo largo de dos años en el Centro Cultural Ricardo Rojas, con curaduría de Maruja Bustamante. Vega empezó a darle forma a esa historia, a la cual durante mucho tiempo le costó llamar “obra”, y la trabajó en el taller de biodrama de Vivi Tellas. En el camino, comprendió que sus hermanos tenían que estar presentes en la obra y se abrió un proceso de colaboración familiar y artístico que sigue abierto y en expansión.
“Había hecho muchas obras de teatro como actriz e incluso dirigiendo pero nunca había trabajado con una historia propia, en primera persona, con material de archivo personal. La verdad que fue un descubrimiento y fue lo que me desafió también. De ahí salió la combustión para que se diera algo muy distinto a la forma en la que yo me venía expresando”, contó Lorena en diálogo con La Capital.
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En la celebrada obra de teatro documental "Imprenteros" el archivo familiar se cruza con la acción escénica para contar una autobiografía
“Hay algo también muy de lo genuino. De poner el foco en algo que tiene que ver con la identidad. Y sobre un trabajo sobre memoria, indagar en la construcción de ese relato que es el pasado de la vida de una persona. Yo diría que esas son algunas piezas fundamentales de este trabajo. Junto con algo que no puedo dejar de lado que es lo colectivo”, agregó la actriz. Entre “todas las piezas que arman la aventura”, suman casi cincuenta personas.
“En un momento incluso hicimos una instalación en la Casa del Bicentenario, junto a la Federación Gráfica Bonaerense, donde expusimos en vitrinas elementos de la obra, de la familia, las chapas con las que se imprimió la primera edición del libro. Hay mucha gente trabajando alrededor y eso es una satisfacción grande. En todos los casos, estoy muy contenta de la expansión colectiva que hay en relación a ‘Imprenteros’. Que todas las comunidades de todas las disciplinas estén ahí poniendo lo mejor de su trabajo, tanto en el teatro, como la edición gráfica y la imprenta, como en el cine”, elaboró Vega.
En los seis años de recorrido, “Imprenteros” pasó por varias salas de la Ciudad de Buenos Aires, por varias localidades del país y hasta llegó a Madrid en 2021 como parte del Festival de Otoño. “La obra se ha movido y cada vez fue una sorpresa y una alegría ver cómo resuena. Era una gran incógnita qué iba a pasar con los españoles y las españolas. Los argentinos que estaban allá, veían la obra y lloraban como si escucharan un tango. Nos preguntábamos qué le iba a pasar a gente de otra comunidad y la verdad resonó muchísimo, y también se sintieron identificados. Eso nos dio una pauta y una confianza enorme”, relató Lorena sobre las giras de la pieza.
Si bien en toda obra de teatro el público es crucial, en “Imprenteros” hay una interpelación directa que se intuye un engranaje clave del suceso. “Yo le hablo al público en primera persona, incluso a veces hago preguntas. Igual con esto que no teman, no es interactivo. Pero el vínculo en la oralidad es directo. Y también al final de la obra, en lo que es su aspecto más performático, hay un momento donde nos cruzamos con el público en relación a unas fotos que son parte fundamental de la obra. Ahí hay un intercambio y un encuentro, que es donde más entendimos lo que estábamos haciendo, donde la gente nos empezó a decir lo que sentía, lo que veía en la obra. Y tomamos dimensión de que habíamos armado algo que resonaba mucho con la gente”, detalló Vega.
Quien pasa por alguna de las experiencias de “Imprenteros”, la recomienda, la elogia, la agradece. No se sale ileso de ese mundo, en el mejor sentido posible. “Es un refugio. Es oxigenante. Es renovador. Es alentador que siga estando este lugar que nos recuerda y que nos refuerza que nuestra tarea es importante, que un trabajo que hay que cuidar, que genera más trabajo, que inyecta esperanza, vitalidad a quienes lo hacemos y a quienes lo ven. Yo no tengo ninguna duda de eso, pero cada vez que hay algún tipo de desesperanza, hacer una función de teatro siempre renueva las energías”, aseveró Lorena, quien además es parte de otras obras celebradas como “Las cautivas” (junto a Laura Paredes) y “La vida extraordinaria” (con Valeria Lois).
En abril de 2024, se estrenó y recibió el premio del público en el 25º BAFICI la película documental de “Imprenteros”, codirigida por Vega junto al cineasta Gonzalo Zapico. “Cuenta la intimidad de cómo se trabaja en el mundo de lo independiente, tanto del teatro o la construcción de un libro o de una película”, contó la actriz, quien además anticipó que el filme se podrá ver muy pronto en Rosario.
Finalmente, apuntó a la potencia que la obra sostiene casi intacta después de seis años. “Me sigue sorprendiendo que emocione tanto al público, que a nosotros nos siga divirtiendo, que aparezcan personas que nos cuentan cosas que le pasaron con la obra en frases articuladas con un nivel de síntesis y poesía y profundidad conmovedoras. Eso habilita que otros construyan sus propios relatos, que despunten su propia prosa y que se ramifiquen las voces que tienen algo para decir sobre nuestra identidad. Que se abra el interés y el deseo por seguir contando historias que son en su mayoría historia de gente común, de gente trabajadora. Pequeñas historias que hacen a nuestra identidad. Eso me gusta mucho y me conmueve que suceda. Como si cada función fuese abrir un poco el archivo, y se despliegan ahí muchos datos, relatos, que hacen que algo no se olvide, que algo siga existiendo. Me parece que eso es muy importante”, cerró Lorena.