"Nunca tuve miedo ni me escondí. Además, llegar a la Lepra fue uno de los pasos más importantes de mi carrera", sostuvo el exdelantero en la charla con Ovación en su negocio del barrio San Lorenzo, en Asunción
07:26 hs - Martes 10 de Marzo de 2026
Cuarenta horas en colectivo desde Paraguay a Chile para probarse en tres clubes, los tres intentos por pasar la aduana chilena, el rechazo de dos clubes hasta que uno lo aceptó y se convirtió en el puntapié a su larga carrera en el fútbol. Víctor Aquino recorrió un camino de puro sacrificio, pero con la convicción plena de ser jugador y vivir de esta profesión hasta cumplir el sueño, como él mismo lo reconoció, de jugar en el fútbol argentino. Newell's -que transita un clima tan caliente como la temperatura en Paraguay- fue uno de los equipos que lo recibió y, si bien considera que quedó en deuda, "fue uno de los pasos más importantes en mi carrera". El fútbol de Argentina "es el que sigo por encima al de Paraguay, al que ni miro. Si bien soy de Boca, me hice hincha también de Newell's", admitió el paraguayo con un amplio recorrido ya que pasó por diecisiete clubes a lo largo de todo su raíd futbolístico, con cinco operaciones de rodilla (tres en la derecha y dos en la izquierda) que le complicaron su andar.
Aquino (40 años) vive en el barrio San Miguel de San Lorenzo, en Paraguay. Tiene un negocio familiar "Los sabores de mamu", donde los nachos y tacos son las especialidades de la casa, típica comida mexicana adoptada de su paso precisamente por México, donde también vivió un momento de extrema tensión (ver aparte). "Lo atendemos con mi esposa. También tengo un centro entrenamiento y trabajo con chicos a partir de los 6 años para formarlos. Sería como una especie de división formativa. Estoy todo el día con eso y a la noche ayudo en el negocio", relató el exatacante Leproso en una de las noches de Ovación en Paraguay contando su actualidad para el ciclo "¿Qué es de tu vida...?".
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El sueño desde pibe era jugar al fútbol y bajo esa idea buscó encontrar la vía para llegar. Darse el gusto de ser jugador y vivir de este deporte. El paso por Palestino (Chile) y el buen andar en Nacional centraron la atención en Newell's, que lo contrató para reforzar el equipo en 2011 conducido por Javier Torrente.
El paso por Newell's
Cuando llegaste a Newell's lo hiciste como un refuerzo importante y con un costo de más de un millón de dólares. ¿Cómo analizás tu paso por el club?
Siempre voy a destacar que fue uno de los pasos más importantes en mi carrera porque mi sueño siempre fue jugar en el fútbol argentino. Desde chico lo veía y lo sigo haciendo. Para mí era un trampolín muy importante. Llegaba después de un buen semestre en Nacional. Sinceramente la decisión de ir a Newell's la tomé yo porque era un sueño jugar en Argentina. Incluso resigné otra oferta donde podía hacer una diferencia económica.
Tuviste cosas buenas, como los goles a Boca dando vuelta el partido en La Bombonera, pero también recibiste críticas y hasta fuiste amenazado.
La verdad que pasé de todo en Newell's, pero también puedo decir que nunca me escondí. Si bien llegué en un momento no muy bueno para el club, tenía muchas expectativas y no se dieron los resultados esperados. Si no me equivoco fue uno de los peores semestres y quedé en falta. El equipo no respondió y, como vos decís, se tiraban de cabeza para putearnos. Pero aguantamos.
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Está claro que por más profesional que se sea es difícil superar los cuestionamientos.
Por supuesto, porque quieras o no uno sufre también cuando las cosas no salen. También puedo decir que viví momentos muy lindos y la gente de Newell's siempre me mostró un cariño especial cuando lo tuvieron que hacer. Cuando debieron criticar lo hicieron saber también. No me arrepiento de nada, al contrario, fue un aprendizaje muy grande jugar en una institución como Newell's.
Las amenazas que recibió
En el medio de todo eso tuviste amenazas también y que repercutieron hasta en el exterior.
Sí, es cierto.
¿Tuviste miedo?
Miedo nunca tuve. Siempre fui un tipo muy frontal, nunca me escondí. Iba a los supermercados sin problema, salía a comer. Si alguien me decía algo me quedaba callado, nunca tuve inconvenientes con ningún hincha en particular. Aceptaba las críticas. Lo que nunca acepté fue que después de unas vacaciones al regresar a mi casa me robaron de todo. Pero seguí adelante y como me banqué las malas también disfruté de lo bueno que me brindó Newell's.
A veces para los que llegaban del exterior no les resultaba fácil ingresar a un grupo. Ahora es más simple. ¿Cómo lo viviste en tu caso?
Era un poco más difícil porque los referentes de cada plantel eran un poquito más difícil relacionarte. Normalmente los líderes eran los que manejaban el plantel. Uno tenía que tener un respeto e ingresando de a poco. La única manera de convencer a los referentes, cuerpo técnico, hincha y al periodismo era dentro de la cancha. No había otro secreto.
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"Se habla de racismo, pero todo debe quedar en la cancha"
¿Por ser extranjeron te lo hicieron notar dentro de la cancha?
Mirá, hoy en día los jugadores se quejan con la prensa y sale el tema del racismo, pero no sabés las cosas que nos decíamos dentro del campo de juego. A mí me decían "paraguayo muerto de hambre". Yo lo tomaba como algo del fútbol. Los jugadores de mi época y de mucho antes te decían que lo que pasaba en la cancha quedaba ahí. No comparto con el fútbol actual que lo que se dice se haga público. Es mi punto de vista. Así como he dicho cosas también me las decían a mí.
En muchas charlas con exjugadores hay cierta coincidencia de que perdieron dinero con determinados representantes. Vos pasaste por esa situación con el pase a Newell's, fue público y llegasta a la Justicia.
Sí, claro. Tuve un inconveniente con representante que tuve que prefiero no dar el nombre. En este caso la gente de Newell's cumplió con todo y en fecha, pero lo que me correspondía a mí habían pasado siete meses y el tipo no me dio nada de la transferencia. Me metía un cuento tras otro hasta que un dirigente, Vicente Tasca, me ayudó bastante para que pudiera solucionar el problema. Tuve, como vos dijiste, que ir a la Justicia y tardé como 4 años en poder cobrar lo que me correspondía.
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Una larga espera y quizás el dinero no fue el mismo.
Mirá, a un abogado le dije "vamos cincuenta y cincuenta y encargate de todo". Llegamos al juicio oral y se hizo el acuerdo. Cuando cobré la primera parte me llevé todo el dinero en una bolsa negra de basura. Eran más de cien mil dólares, estaba en Asunción y con un miedo terrible, ja. Di como veinte vueltas para ver si me seguían. Nunca había visto tanta plata junta.
¿La supiste invertir?
Sí, compré una casa e invertimos bastante bien. Y con los años que jugué al fútbol puedo sostenerme.
La prueba en Chile y 40 horas de viaje
Hay algo en tu historia de juventud buscando el sueño de ser jugador que viajaste de Paraguay a Chile en colectivo para ir a probarte a un club.
Sí, es cierto. Viajé más de cuarenta horas. Fui el goleador del ascenso en la primera de Juvén San Lorenzo. Y surgió la chance de ir a Chile a hacer unas pruebas. No lo dudé un segundo porque en mi cabeza estaba ser jugador. Fueron 40 horas que se convirtieron en 4 días de viaje.
¿Por qué?
Porque en la frontera de Chile me rechazaron, no me dejaron pasar. Vieron que llevaba un par de botines y no me dejaron pasar, así que volví a Mendoza. Me quedé en un hostel y sólo tenía desayuno, pero yo me había quedado sin dinero. Mi almuerzo y cena era banana con leche. En el segundo intento para pasar me agarró la misma persona de migraciones, otra vez debía regresar a Mendoza. No tenía plata y un gendarme se ofreció a llevarme, pero no sabía que iba a ir por la cordillera en moto. Fue una locura. En el hostel ofrecí una camiseta que tenía hasta que me mandaran dinero. En el tercer interno habían cambiado la guardia y pasé.
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¿Lograste pasar las pruebas?
Fui a uno y me rechazaron. Después en Unión Española también, encima me bajaron un diente. Y en Palestino logré quedarme. Hice más de 25 goles y cambió mi vida porque al año siguiente me fui a Europa, a Marítimo de Portugal.
Pasaste por muchos clubes y recorriste distintos lugares, ¿hubo algún momento en que la pasaste mal?
Nunca me voy a olvidar en Rosario un partido donde me decían de todo. Estaba mi mamá y mi papá en la platea y cuando regresé al departamento estaba llorando. Eso me marcó mucho. Ella me decía que me fuera pero yo soy terco y que todo se cambia es jugando. Después pudo ver momentos lindos también. Eso es lo que tiene el fútbol argentino.
Te lleva del cielo al infierno de un momento a otro.
Sí, porque es el deporte más pasional del país. No se compara con nada. Siempre lo destaqué por encima del fútbol brasileño.
La partida a Belgrano por enojo
"Estuve en Belgrano y me fue bastante bien porque maduré un poquito para volver a Newell's en 2013. Me fui por esas reacciones que tenía y me había enojado porque quería el clásico", recordó Aquino sobre el momento en que optó por irse fastidioso.
"Había arrancado bien con Boca y cn un buen rendimiento. Estaba David Trezeguet también en ese momento y Alfredo Berti era el técnico. Yo quería jugar después recuperarme de una molestia", agregó.
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¿Qué pasó?
Jugamos contra River y ganamos 1 a 0, con gol de Víctor López. Estaba listo para jugar, pero después se venía el clásico y me preguntaron qué quería hacer. Estaba a disposición para lo que quisieran. Entonces el DT me dijo: "Quiero que estés bien para el clásico y que te prepares físicamente". Me maté trabajando físicamente para el clásico. Llegó el día y no me convocaron. Ni entre los concentrados estuve. Me quería morir. Con todo el respeto que se merece Berti, me enojé y le dije las cosas que pensaba. Y ahí mismo solicité irme del club. Porque no entendí, David y yo éramos nueve y jugó de nueve Fabián Muñoz, que jugaba más por afuera más allá de que Martino también lo hizo jugar de falso nueve.
Cinco operaciones de rodilla
"Sufrí mucho el último año que jugué en Paraguay, donde también me tuve que operar", expresó con angustia Aquino tocándose las rodillas que le complicaron el andar a lo largo de su carrera futbolística. "Quiero volver a jugar con amigos", manifestó.
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Muchas veces Gabriel Batistuta habló de sus sufrimientos por el dolor en un tobillo y que hasta pensaba en que se lo amputaran.
Vos sabés que tengo presente la charla de Batistuta, incluso en mis estados de Wasap subo frases de él. Él contaba que para ir al baño tenía que hacer cinco pasos y no podía. Ese dolor es infernal y no se lo deseo a nadie. Las molestias en las articulaciones, rodilla o tobillo son terribles. En mi casa tenía la habitación arriba, pero como no podía subir la escalera dormí un tiempo en la planta baja. Estaba separado de mi esposa, ja. De verdad, sufrí mucho por los dolores.