El argentino que se peleó con Senna y que huyó de Liberia tras un intento de ser ejecutado

Quique Mansilla fue el rival del brasileño en los 80, pero no corrió en la Fórmula 1 por la guerra de Malvinas. "Tuve una bronca atómica. Me fui a EEUU y me aburrí de ganar plata", tiró en una charla de película

07:17 hs - Viernes 02 de Enero de 2026

La historia de un expiloto argentino y que compitió mano a mano en los ochenta nada menos que con Ayrton Senna, el tricampeón de Fórmula 1, es digna de ser contada y de película. Enrique Mansilla no sólo mantuvo una rivalidad extrema y fuerte con el brasileño en la Fórmula Ford Británica, con peleas tanto dentro como fuera de las pistas, sino que transitó una vida plagada de buenos momentos, pero también de otros no tan gratos y donde hasta estuvo en riesgo su vida terrenal. El exconductor nacido en Buenos Aires tenía todas las condiciones para correr en la máxima categoría del automovilismo, pero la vida le puso diferentes obstáculos como para no cumplir con su máximo sueño. Las guerra de las Malvinas mientras vivía en Inglaterra motivó a que las cuentas les fueran bloqueadas y de esa forma no pudo recibir el dinero de los sponsors, algo frenó su esperanza de correr. "Sos un crack, sos un personaje, te quiere todo el mundo, sos un inglesito más, te llevás bien con todo el el periodismo, pero sos argentino. Es un pecado. ¿Qué hizo (Leopoldo, expresidente) Galtieri?", le dijeron en ese momento imposibilitado de seguir compitiendo y ante una situación que lo empujó a emigrar a Estados Unidos. Pero Quique, quien pronosticó un buen 2026 para Franco Colapinto porque es "extremadamente dedicado", dejó su bronca de lado, siguió su camino, vivió también en Liberia con el afán de extraer oro de las minas y huyó de la guerra civil después de estar a un tiro de la muerte.

Embed - Quique Mansilla en Historias en Juego

"Muchos jóvenes no me conocen porque soy muy callado y no me ando vendiendo, pero los compañeros de mi hijo se sorprendieron sobre mi historia. Sobre todo después de la serie de Senna, donde aparezco y que trajo a la memoria cosas que vivimos", inició Quique (67 años) la charla con La Capital para el ciclo "Historias en juego" en pleno centro de Buenos Aires, muy cerca del Congreso de la Nación. Y precisamente sobre la escena en la serie donde el brasileño lo tomó del cuello, Quique contó: "Fue picante. Ayrton tenía una personalidad muy fuerte y yo lo mismo. Él tenía sus mañas de correr en karting y yo no lo había hecho nunca. Estaba en mi segundo año de carrera y él lo venía haciendo desde hacía una década. Era un tipo muy habilidoso, pero yo tenía un talento natural. Le gané muchas veces. Seguirlo no me costaba nada. Al contrario, todas las peleas sucedieron por eso, porque era agresivo y no quedaba quieto".

-¿Y qué pasó en esa convivencia y con tanta rivalidad? Porque decían "el loco era Ayrton" y a vos te mencionaban de otra manera.

-El argentino picante. Era muy callado, siempre fui una persona tranquila. Me ponía el casco y me transformaba. Lo que él tenía era la gran experiencia porque corría desde chico. Ese día que se armó el tole tole fue porque pensaba que lo había tocado a propósito. Él eso lo hacía siempre. Pero estaba mal si lo hacía yo. Se fue de mambo, fue demasiado. Las autoridades inglesas no perdonan. En ese momento éramos las dos estrellitas y Ralph Firman, el propietario de chasis de carrera Van Diemen y persona muy influyente en el deporte, intervino. Se diluyó la bronca, pero nos separamos. Después de esa carrera fui a correr un campeonato y él a otro porque era imposible estar juntos. Éramos el agua y el aceite. Teníamos el mismo estilo, pero me superaba porque tenía más experiencia. No era más rápido ni menos loco que yo, pero se le notaba la habilidad y se vislumbraba que podía ser lo que realmente fue. Siempre dije que era mejor que yo por su experiencia.

-Cuando analizás la carrera que hizo, algo que todo el mundo conoce, seguramente pensás que podrías haber estado en la Fórmula 1. ¿Por qué no se dio?

-Tenía un potencial inmenso, por algo Ecclestone mandó a Peter Mark de Suiza a la Argentina a hablar con las autoridades para que me apoyaran porque ellos querían que corriera un McLaren o un Lotus. La tabacalera que estaba en ese momento como sponsor de ambos autos me querían. Pero pasó lo de siempre, somos argentinos... Si no hay biyuya (dinero) no funciona. Cuando llegás hay que pagar, todos pagan a su manera y mucho dinero. Hoy los montos son horrorosos. En mi época eran 5 ó 6 millones de dólares, pero en la actualidad es de alrededor de 300 millones.

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-No es para cualquiera, tenés que tener muchos contactos.

-Te tenés que mover a un nivel altísimo. Imagínate que un vip sale 15 000 dólares. Es decir para comer un sandwich y tomar algo es caro. Mucha plata. Por eso Agentina está más atrás por la estabilidad económica. Lo de Franco Colapinto es fabuloso porque logró lo que nadie pudo, reunir sponsors.

Ayrton Senna junto a Enrique Mansilla en Inglaterra

Las virtudes de Colapinto

-¿Le ves muchas condiciones a Colapinto?

-Sí. A pesar de las críticas, muchos hablan porque no saben. Hay 20 pilotos y están los mejores del mundo, por algo llegó. Sale el último, pero la explicación es el auto. La gente tiene visión muy corta. El año pasado debutó en Williams y anduvo muy bien. Y ahora todos se olvidaron de eso. Si el auto es complicado y no logra setearlo (configurarlo o ajustarlo) pasan muchas cosas. A veces querés ir un poco más rápido y se te va, lo chocás. Y es caro chocar un Fórmula 1.

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Embed - Choque y Pelea de Ayrton Senna con Yoyo Mansilla 1979 - Serie Senna

-¿Qué es lo que ves en un piloto y en Franco particularmente?

-Es extremadamente dedicado. Él es un trabajador y cuando tenga un buen auto y personal idóneo abajo del mismo vamos a decir otras cosas. Si con uno tardan 2 segundos y con él 5 hay grandes diferencias.

-Eso significa que lo que están trabajando no son de lo mejor.

-No. Pero tampoco tienen la plata para hacerlo mejor. Creo que el dinero lo están gastando para 2026. En la próxima temporada el auto que vamos a tener será uno mucho más fácil porque hay que encontrarle el límite, más corto, menos goma, menos alerones, menos de todo. Están pensando en que las carreras no sean aburridas. Están buscando volver, tal vez, a los 80 ó 90. Un piloto, obviamente, tiene que tener habilidad en el manejo, pero también poseerla en el afuera, en el exterior, en el contacto. Nada que ver con mi época. En la mía era muy importante, ahora todo está totalmente coucheado. Hay que tener carisma, saber manejarse. El periodismo es la la avenida donde vas a lograr cosas para pagar la carrera.

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-Una virtud de Colapinto es saber manejarse y por eso lleva mucha gente, tan es así que los demás pilotos -que son megaestrellas- se sorprenden.

-Es lo que mostraba en mi época a los ingleses por la cantidad de cobertura que tenía en la semana. Salía en todas las revistas, hasta en la tapa, pero en otro nivel. De Colapinto hablan en el mundo y eso es muy bueno. Hay que apoyarlo y no desesperarse porque no tiene un buen auto, pero está ganando experiencia. Todos los días aprende algo nuevo. Y es un pibe de 22 años. Mira cuántos años tiene para darnos alegría.

Quique Mansilla y Senna

La guerra de Malvinas lo perjudicó

-Te vuelvo a tu tiempo en Inglaterra. ¿La guerra de Malvinas te complicó para correr y también la estadía en suelo inglés?

-No tuve problemas con la gente, sólo me acabó comercialmente. Los ingleses ni sabían dónde estaba Argentina y menos las Malvinas. Me quedé sin sponsors, sin plata.

-¿Sin nada de dinero?

-Claro, y debía pagarle a los mecánicos. La empresa tenía que abonarles a los trabajadores, las gomas, la nafta, todo. Entonces para mí la guerra determinó que no pudiera avanzar. Una vez el presidente de la British American (tabacalera) me dijo: "Sos un crack, sos un personaje, te quiere todo el mundo, sos un inglesito más, te llevás bien con todo el el periodismo, pero sos argentino. Es un pecado. ¿Qué hizo Galtieri?". Y le respondí: "Qué se yo. Soy un deportista".

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-Me pongo por un momento en tu mente y lo que viviste es como un jugador que le impiden jugar. Vos sólo querías correr, es decir que parafraseando a Maradona "te cortaron las manos".

-Totalmente. Me quitaron toda oportunidad de correr. Pero pasaron 40 años y es lo que me dejó la vida.

Quique Mansilla excorredor

-Pero supongo que la amargura y el lamento no se borra.

-Sí, sobre todo los primeros años tenía una bronca atómica. Después me repuse y me fui a vivir a Estados Unidos, donde me fue bien. Hice mucho dinero como para pasarla bien. Me aburrí de ganar plata.

-Pará un cachito, ¿cómo que te aburriste de ganar plata?

-Sí, es así. Por eso me fui a África. Me fui a África, a Liberia, a trabajar con el oro y el diamante. ¿Y qué me pasa?

-¿Qué te pasó?

-Otra guerra, ja. Y me secuestran. Estuve seis meses en cana, secuestrado.

-¿Y entonces?

-Estábamos encerrado en una habitación de cuatro por cuatro y éramos diez.

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El día que estuvo cerca de la muerte

-¿Por qué te secuestraron?

-Había una intención de pedirles a las Naciones Unidas africanas que pararan con la matanza. Hubo guerra en todo el país, en los pueblitos. La cantidad de gente civil que murió fue impresionante. Bombas que explotaban por todos lados. Aguanté, la peleé y en el 93 me quisieron matar un montón de veces. Me cansé, encima perdí todo y me vine a la Argentina con sólo una mochilita de 25 kilogramos. En Liberia entró en aquel tiempo una fuerza llamada Ecowas que paró el desmadre.

-De oro y diamante nada supongo.

-Nada. Laburé y pagué todo. Hubiese querido trabajar más, pero no conseguía gasoil ni repuestos. Llevar cosas era un horror. Me bombardearon, me hicieron de todo. Pero soy duro, no me achico así nomás. Hasta que llegó una noche, era mi cumpleaños, donde tuve suerte. En el fondo de mi casa estaban todos mis amigos festejando. Me vinieron a buscar para transportarme porque no había nafta. Saturaron tanto el país que no entraba nada. Vinieron a robarme los aparatos de comunicación ya que soy operador. Querían robar y me iban a matar porque era lo que hacían. Robaban y mataban, total no pasaba nada. Me dieron tres piñas, me pusieron una pistola en la cabeza y me pidieron la radio. No la tenía. Casualmente no estaba ahí, la tenía en otro campamento. Mis amigos escucharon ruido, agarraron a los tres soldados, se los llevaron y hubo justicia por mano propia. Era guerra, todo se arreglaba así.

quique mansilla

-¿Tuviste miedo muchas veces?

-Bronca porque la guerra se encontró nuevamente conmigo. Pude trabajar tres años y para que te des una idea sacábamos entre 600 gramos y un kilo de oro por día. Había pedido plata prestada porque toda la operación es cara. Pero me cansé y me fui.

-Al irte te llevaste una nena.

-Sí, era la hija de un amigo. Le enseñamos el español, conoció a un chico, se casó y se fue a vivir a Mendoza. Y es feliz.

-¿La trajiste para salvarla de que la mataran?

-Me pidieron que la sacara de Liberia. La tenía que llevar a un lugar donde supuestamente la esperaban. Cuando llegué no había nadie, no podía dejarla tirada. Me tenía que ir porque no podía trabajar, no había agua, bebidas, comida, gasoil. Tenía un "canuto" (dinero) guardado y con eso crucé para el lado de costa de Marfil. Me la traje a la Argentina e ingresó como refugiada.

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Su fanatismo por el Lole

-Como expiloto que sos, ¿te subiste alguna vez a algún Fórmula Uno? ¿Tuviste la chance?

-Sí, probé para McLaren el auto de Niki Lauda. Fue en el 82.

-De todos los pilotos que conociste de Fórmula 1, ¿cuál es el que lo tenés en lo más alto, el número uno absoluto?

-Yo soy hincha de Lole Reutemann. Fangio fue un carismático. Viví la época del Lole, un estratega y técnico maravilloso. Muchos no le tenían simpatía por su personalidad.

-Sé también que sos amigo del papá de Franco Colapinto.

-Sí, de Aníbal. Hizo mucho sacrificio para que llegara. Franquito, quien corría con mi hijo de chico. Es un crack que se fue de muy pibito y se la bancó.