Pandemia

Nuevas variantes versus vacunas-Covid 19, ¿contienda con final abierto?

Un análisis de la coyuntura, el futuro de la pandemia de coronavirus y el avance científico para darle batalla

Jueves 01 de Abril de 2021

Las vacunas para prevenir el Covid-19 se desarrollaron a una velocidad sin precedentes y varias de ellas ya están aplicándose a la población con evidencias alentadoras sobre su utilidad clínica y seguridad.

Utilizan en su constitución variadas y novedosas tecnologías como RNA mensajero (Pfizer-BioNTech, Moderna), vectores virales recombinantes (Sputnik V, Aztra-Zeneca-Oxford, Johnson & Johnson) , coronavirus inactivados (Sinopharm, Sinovac Biotech), subunidades de proteínas (Novavax, Inc.) y todas parecen prevenir enfermedad Covid 19 grave y la muerte en la mayoría de sus receptores. Tal vez también prevengan la transmisión de la enfermedad.

La Sputnik V, una de las disponibles en Argentina, ofrece alrededor de 92% de protección a través de dos adenovirus distintos: Ad26 (primera dosis) y Ad5 (segunda dosis). Si bien aún se encuentra pendiente de autorización por la agencia Europea de Medicamentos y Alimentos (EMA), la literatura científica internacional occidental está considerándola con elogios. Su distintiva constitución con dos adenovirus diferentes parece un enfoque muy atractivo que la convierten en un “caballo de Troya” y tal vez sea la razón para su alto rendimiento, similar al de las vacunas de RNA mensajero.

En tanto, por estos días, se debatió la posible existencia de efectos adversos serios de carácter trombo embólico con la vacuna de Aztra Zeneca, incluso algunos países europeos suspendieron su aplicación temporalmente. Entre las 17 millones de personas en el Reino Unido y la Unión Europea que recibieron una dosis de la vacuna se reportaron alrededor de 40 casos de trombosis. La EMA, a pesar de estas controversias, pareció tener un convencimiento imperturbable de que “los beneficios de la vacuna son mucho mayores que los riesgos” y finalmente dio luz verde a una re-aprobación. No obstante sigue evaluándola.

Comparado con las secuelas que deja Covid 19 y el número de fallecimientos por esta enfermedad, el beneficio de las vacunas supera ampliamente los posibles riesgos y permite afirmar que las vacunas son seguras.

Distribución

Expertos y publicaciones de prestigio “alertan que los acuerdos alcanzados entre países de altos ingresos y laboratorios podrían estar socavando el acceso universal a vacunas Covid por parte de las naciones de ingresos bajos y medios y que la mejor manera de salvar la mayor cantidad de vidas posibles a nivel mundial es la distribución equitativa de vacunas”. Si bien no es objetable que aquellos con recursos hayan hecho rápidamente lo que estimaron mejor para los suyos, se podría pensar si con este nivel de distribución, en principio no equitativa y distante de la globalización, se podrá ponerle fin a la pandemia, y a qué ritmo. O lo que es lo mismo, de que serviría el control de Covid 19 exclusivamente en países ricos si el virus siguiera circulando salvajemente en el resto del mundo y así amenazando a sus conciudadanos. Al respecto la OMS ha sentenciado: “nadie estará a salvo a menos que todo el mundo lo esté“ y “la guerra contra Covid debe ser global”.

Cómo sobrevive

El Sars Cov 2 inició la pandemia con una estructura original desde Wuhan, pero los virus mutan de manera constante, es su manera de supervivencia frente la ardua tarea de contrarrestar las defensas naturales del huésped y las defensas promovidas por vacunas. Las nuevas variantes genéticas conllevan diferencias en su genoma y pueden evadir el sistema inmune, incluso de aquellas personas que poseen anticuerpos por infección previa o vacuna. Si bien la inmensa mayoría de estas mutaciones son aleatorias y menores, ocasionadas por errores en el proceso de copia del código genético, pueden determinar cambios en alguno de los aminoácidos componentes de la proteínas virales, concediéndole al virus mayor transmisibilidad y/o virulencia.

Las nuevas variantes también son llamadas por el acrónimo VOC (conjunción de siglas que significan variant of concer: variantes de preocupación). Cabe preguntarse entonces sin dilaciones de qué debemos preocuparnos.

Este fenómeno ha generado desde 2020 un SARS CoV 2 más eficiente para infectar células humanas y capaz de alcanzar mayores cargas virales en la vía respiratoria, maximizándose de este modo el contagio y ocasionando en algunos casos una enfermedad más duradera. Un virus más apto y transmisible se propaga más rápidamente en una población, ocasionando más casos de enfermedad y muertes. Algunas de estas variantes son la británica, sudafricana y las brasileñas.

Existe intranquilidad por las variantes brasileñas, particularmente la P1 o de Manaos ha podido reinfectar en Brasil a muchas personas que ya habían padecido la enfermedad con la versión original del virus, abonando cierta incertidumbre y preocupación sobre la utilidad de las vacunas frente a los nuevos linajes .

Merced a estas nuevas variantes, Brasil tal vez esté pasando su peor momento en la pandemia, y se ha convertido en el segundo país, luego de Estados Unidos, en cantidad de fallecidos. Algunos han advertido que Brasil “se ha transformado en un caldo de cultivo para nuevas variantes del virus, sin obstáculos por déficit de un distanciamiento social efectivo y alimentado por la escasez de vacunas”.

Más peligro

Investigaciones recientes indican que los adultos afectados por la variante P.1 (de Manaos, Brasil) tienen mayor capacidad de contagio que los infectados por otras variantes, portando una carga viral elevada en las vías respiratorias altas que posibilita la expulsión de mayores cantidades de virus.P.1 puede ser 1,4 a 2,2 veces más contagiosa y tener probabilidades de hasta el 61% de evasión a la inmunidad protectora inducida por la infección anterior por otros linajes.

No parece estar claro aún si los cambios genéticos del virus pueden afectar la efectividad de las vacunas, circunstancia factible y que podría alterar negativamente los planes de vacunación, sobre todo en países con acceso dificultoso a las inmunizaciones. Existen estudios que parecen dejar una visión tranquilizadora, puesto están demostrando que la actual generación de vacunas, si bien producen menos anticuerpos y no son efectivas en prevenir enfermedad leve y moderada de nuevos linajes, serían útiles en la prevención de las formas severas.

El futuro

Existe un optimismo creciente y esperanzas en avizorar la etapa final de la pandemia. Las altas tasas de vacunación y la disminución sustancial en el número de muertes y hospitalizaciones relacionadas a COVID-19 en algunos países así parecen insinuarlo. Pero ese optimismo debería ser atemperado. La situación de Brasil con miles de casos y muertes todos los días podría proyectarse en nuestro país y tener una relevancia mayúscula en un horizonte no muy lejano, sin embargo, es razonable esperar que aunque así fuera, el impacto de la enfermedad tal vez será menor, por encontrarnos con un sistema de salud preparado, y una parte de la población ya inmunizada.

Los nuevos linajes y el acceso universal a las vacunas dan la percepción de cierto escollo en el control definitivo de la pandemia. Hasta que el final de la misma claramente se avecine, la población debería continuar con las modificaciones de comportamientos aconsejadas sobre todo en este otoño- invierno, continuando con el uso de máscaras-barbijos y evitando entornos sociales congregados y mal ventilados.

Si bien esta pandemia no será infinita y una luz diáfana se yergue como más cercana al final del túnel infecto, la contienda librada por la vacunas debería seguir apuntalada por el mantenimiento de las conductas preventivas de la comunidad. El mañana nada tendrá para reclamarle a la ciencia médica. Ojalá tampoco a las conductas sociales..

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