Opinión

La AFA, el Papa e Israel

Aunque la selección argentina ganase por goleada la final de la Copa del Mundo en Rusia, por décadas no podrán ser olvidadas las semanas previas al campeonato con la suspensión de la visita al Papa en Roma y un partido amistoso en Israel.

Jueves 07 de Junio de 2018

Aunque la selección argentina ganase por goleada la final de la Copa del Mundo en Rusia, por décadas no podrán ser olvidadas las semanas previas al campeonato con la suspensión de la visita al Papa en Roma y un partido amistoso en Israel.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), acostumbrada a los manejos dictatoriales del fallecido Julio Grondona, presidente casi vitalicio de esa entidad, no pudo ni supo cómo moverse en un contexto internacional complicado. Pero no es la única culpable. Ni Claudio "Chiqui" Tapia, actual titular de la AFA y presidente del Club Atlético Barracas Central, ni Jorge Sampaoli, técnico del seleccionado con escasa actuación en el país y comportamientos públicos reprochables, tienen por qué saber la particular polémica relación entre El Vaticano y el macrismo ni tampoco sobre el conflicto permanente de palestinos e israelíes en Medio Oriente.

"No somos ignorantes, no nos subestimen", declaró ayer Tapia a la prensa al anunciar la cancelación del viaje a Israel sin que ningún periodista pudiera repreguntarle nada. No se trata de tener conocimientos sobre política internacional sino la humildad de pedir asesoramiento, por ejemplo a la Cancillería argentina, que tiene funcionarios de carrera con suficiente formación académica y política para advertirle a la AFA que es poco recomendable dejar "pintado" al Vaticano, (que ya había anunciado la visita del seleccionado al Papa), como también jugar en este momento un amistoso con Israel en Jerusalén, centro de las disputas entre árabes e israelíes desde hace muchísimos años.

En Roma quedaron estupefactos con la decisión de no viajar a saludar al Papa, quien iba a recibir a los jugadores en la residencia de San Marta. Para la Argentina, un país con mayoría católica apostólica romana y pese a las fricciones entre macristas y el obispo de Roma, dejar de lado ese acto protocolar no parece haber sido la mejor elección. ¿Por qué no fueron?

Una fuente eclesiástica del Vaticano, consultada por La Capital especialmente para esta columna, se refirió al frustrado viaje del equipo nacional con cierta molestia: "Ya pasó, no hay polémica, no vivimos de eso, vaya a saberse cómo armaron la agenda". Dando por terminado el episodio, la misma fuente comentó : "Acá (en Roma) ya estamos pensando en las próximas actividades, que son muchas e interesantes, como no podría ser de otro modo para una Iglesia en salida".

El concepto de "Iglesia en salida" fue acuñado por Francisco en noviembre de 2013 a través de la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" (La alegría del Evangelio), donde produce una velada autocrítica a la Iglesia. Francisco expuso en ese documento sus ideas de la renovación eclesiástica que su pontificado se aprestaba a iniciar. "La Iglesia en salida es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. La Iglesia debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y vecinos ricos sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados", dice el texto vaticano del Papa. ¿La misma sugerencia sería aplicable a buena parte de la dirigencia política, empresarial, sindical y social argentina durante todos los gobiernos, el actual y los anteriores durante el último siglo?

Sólo a cuatro horas de vuelo desde Roma, en Israel, también el Dios monoteísta atiende a cristianos, hebreos y musulmanes, especialmente en Jerusalén una ciudad multicultural maravillosa. En un estadio donde la selección ya había jugado en 1998 y perdido 2 a 1 con los israelíes, se había programado un nuevo amistoso. O Dios estaba de vacaciones o la AFA y los funcionarios israelíes viven en otro planeta, porque nadie supo entender que hoy, con un incremento de la tensión en la región, ese era el lugar más inapropiado para elegir disputar el encuentro. Tapia y Sampaoli no tienen por qué saberlo, como tampoco conocer la compleja trama del conflicto en Medio Oriente. Pero la AFA, aunque autónoma e independiente del poder político, es parte de la Nación argentina y no puede emprender un accionar que pueda comprometer al Estado, sobre todo por un simple partido de fútbol.
La oposición política israelí al gobierno del premier Benjamin Netanyahu hizo responsable de la suspensión del amistoso a la ministra de Cultura y Deportes, Miriam Regev, por haber intentado hacerlo jugar en Jerusalén y buscar rédito político para el gobierno, en manos del partido Likud, al tener allí al mejor jugador del planeta y mostrarlo antes del Mundial.

çArgentina e Israel jugaron en su historia siete amistosos de fútbol en Israel, seis de los cuales fueron en Tel Aviv y uno en Jerusalén. Si ahora se hubiese elegido otra vez Tel Aviv o Haifa, una ciudad portuaria más al norte, no se hubiera producido este papelón, que más allá de cualquier especulación denota la imposibilidad de los argentinos de cumplir los compromisos asumidos. Por ignorancia, impericia o desorganización, el país quedó envuelto en dos situaciones internacionales de mucho malestar entre los frustrados anfitriones y que incluso cruzó el Atlántico.
La selección representa al país en el mundo entero y sus comportamientos y actitudes reflejan cómo somos los argentinos, aunque sea una realidad a veces parcial. La "mano de Dios" de Maradona en el Mundial de México 1986, lamentablemente, es todavía unos de los íconos más conocidos de la Argentina, muy por encima de César Milstein, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1984 por sus descubrimientos sobre los anticuerpos monoclonales.
Así somos los argentinos y así nos ven en el resto del mundo. Una pena.

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