La Policía Federal detectó conexiones previas con el movimiento incel y una comunidad trasnacional que glorifica los tiroteos masivos. "Inédito en el país", subrayaron
12:29 hs - Miércoles 08 de Abril de 2026
Nueve días después del crimen de un estudiante en una escuela de San Cristóbal, la Policía Federal Argentina (PFA) anunció este miércoles el secuestro de evidencia sobre la relación del caso con True Crime Community (TCC), una comunidad trasnacional enfocada en tiroteos masivos. "Este es un caso inédito en el país", dijo la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva.
Acompañada en Buenos Aires por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y autoridades de la fuerza, la funcionaria dijo que el fenómeno expuesto por el homicidio de Ian Cabrera (13) es "global por definición" y "excede la territorialidad". Aunque mencionó varios episodios similares registrados en Argentina en los últimos dos años, en ninguno se había llegado a la instancia de una acción violenta como la que ejecutó el adolescente de 15 años señalado como autor de los disparos.
Los investigadores determinaron que el alumno que mató a un compañero e hirió a otros dos participaba era parte de una subcultura digital. El jefe del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la PFA, Guillermo Díaz, señaló que el otro adolescente detenido en Nelson intervino como un "estrecho colaborador" del agresor en la Escuela 40 Mariano Moreno, a unos 130 kilómetros de allí.
Incels, la True Crime Community y el grupo 764
Monteoliva indicó que el ataque fatal del 30 de marzo fue ejecutado a partir de la interacción dentro de "comunidades virtuales que se centran en el estudio, el análisis y la fascinación por los asesinatos y tiroteos masivos". Según esta explicación, sus integrantes tienen "conductas nihilistas y misantrópicas".
"Básicamente, apuntan a admirar la violencia y a ejecutar actos de violencia. Este es un fenómeno que del que lamentablemente ya tenemos un indicio con este caso", comentó la ministra. Minutos más tarde, Díaz añadió que había indicadores de conductas propias del movimiento incel, al que definió por la reacción de "chicos posiblemente heterosexuales que odian a las mujeres y a los varones que obtienen relaciones románticas felices". Incluso planteó que la evidencia da cuenta de una secuencia similar a la que retrató la serie británica "Adolescencia".
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Previamente, Pullaro dejó en claro que la explicación actual dentro de la causa penal se alejó mucho de las primeras hipótesis. "No fue un brote psicótico de este adolescente. No tiene que ver con el bullying de que podría haber sido víctima", manifestó a la hora de repasar los resultados de las medidas que adoptó el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Así como se refirió a la TCC y las similitudes con los incels, Monteoliva añadió en tercer lugar a la posible conexión con el grupo 764. En este caso, Díaz indicó que se trata de una organización terrorista identificada en Estados Unidos. "El FBI la considera así porque reúne ciertas características, sobre todo la tendencia al suicidio que tienen estos menores. Si bien ellos quieren pertenecer, esta no es una organización centralizada, fisica, sino una subcultura digital", precisó.
¿Cómo avanzó la investigación del crimen en San Cristóbal?
A pedido de la Fiscalía Regional de Rafaela, la DUIA se sumó a la investigación en Santa Fe a través de la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo de la Procuración General de la Nación. "Nosotros hacemos un barrido de redes sociales toda vez que esto sucede en el ámbito digital. Primero se genera y luego es manifiesto en forma real", explicó este miércoles uno de los principales responsables de obtener la evidencia.
En primer lugar, las fuerzas federales hicieron dos allanamientos en la casa del chico de 15 años que llevó la escopeta a la escuela y disparó contra los demás alumnos. Después se llevó a cabo una reconstrucción del ataque dentro del establecimiento. Al mismo tiempo, los peritos revisaron los datos del teléfono móvil del adolescente y allí encontraron información clave.
"Del análisis en el laboratorio forense empezamos a observar la estrecha vinculación con otro menor", explicó Díaz. Primero identificaron usuarios digitales que respondían a las características del tirador y del otro chico. En este último caso consiguieron su ubicación real y le aconsejaron a la Fiscalía y a la Policía de Investigaciones (PDI) que le asignara una consigna en el domicilio hasta que obtuvieran una orden judicial para ingresar.
Cuando ya estaba en marcha la vigilancia en Nelson, el joven y sus padres se retiraron, de modo que la policía los interceptó en la calle. Después de la aprehensión del presunto cómplice, los investigadores secuestraron "diferentes aparatos electrónicos y simbología referente al tema" dentro de la vivienda.
"Este triste caso viene a responder a una tendencia mundial", concluyó el jefe de la DUIA después de una semana de análisis y búsqueda de evidencia. Pullaro hizo un diagnóstico similar y expresó su preocupación por los antecedentes de casos que no habían derivado en ataques dentro de Argentina. En este punto, indicó: "Es algo que no creíamos que iba a llegar a nuestro país y lamentablemente llegó. Como Estado, vamos a tener que tener las herramientas para adelantarnos a lo que puede venir".