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Trasplantaron con éxito una tráquea creada con células madre en un molde

La operación de 14 horas se hizo en Suecia. El órgano no provocará rechazos en el paciente. En la experiencia intervinieron especialistas de tres países. La tráquea fue hecha en Londres.

Sábado 09 de Julio de 2011

Cirujanos del hospital de la Universidad Karolinska de Estocolmo, Suecia, realizaron el primer trasplante de la historia de un órgano artificial: una tráquea creada por un equipo científico de Londres.

La clave de la nueva técnica es la creación de una estructura que replica exactamente la tráquea del paciente, lo que hace innecesario que haya un donante y elimina el riesgo del rechazo del órgano por incompatibilidad de tejidos.

En esencia, se trata de un tubo que luego es recubierto con células madre del propio paciente y que puede ser fabricado en cuestión de días.

El paciente de cáncer al que se le trasplantó la tráquea artificial, un hombre de 36 años de Eritrea, se recupera bien, un mes después de haberse realizado la operación, aunque todavía luce debilitado.

La nueva técnica abre grandes posibilidades para otros trasplantes ya que podría ayudar a eliminar el problema de la disponibilidad de órganos y los problemas asociados al rechazo de tejidos.

El especialista italiano Paolo Macchiarini, quien encabezó el equipo de cirujanos, dio a científicos del Colegio Universitario de Londres imágenes en tres dimensiones de la tráquea del africano Andemariam Teklesenbet Beyene, un estudiante que cursa estudios de geología en Islandia, con un cáncer inoperable.

A pesar de una agresiva quimioterapia y radioterapia, el cáncer había crecido hasta llegar a tener el tamaño de una pelota de golf y estaba dificultando la respiración del paciente, que sin un trasplante se arriesgaba a morir.

Con las imágenes en 3D logradas por Macchiarini, los científicos londinenses fueron capaces de crear una copia perfecta de la tráquea y los dos bronquios principales en vidrio, que fueron luego empapados en una solución de células madre extraídas de la médula ósea del paciente. Después de dos días, los millones de huecos en el tubo poroso (el "molde" del órgano artificial) habían sido sembrados dentro de un biorreactor de la empresa Harvard Bioscience con el tejido del propio paciente.

Las células lograron dividirse y crecer convirtiendo a la originalmente inerte tráquea artificial en un órgano que no es posible distinguir de uno normal y sano.

"Gracias a la nanotecnología, esta nueva rama de la medicina regenerativa, somos capaces de producir tráqueas a la medida entre dos días y una semana", dijo Macchiarini a la BBC, asegurando que otros órganos podrían ser reparados de la misma manera.

Lo más importante de su última operación es que el cuerpo de Beyene aceptó la nueva tráquea como propia, lo que significa que no necesitará las fuertes medicinas contra el rechazo que suelen tomar los pacientes de trasplantes de órganos.

"Estaba muy asustado, muy asustado con la operación. Pero era cuestión de vida o muerte", aseguró un agradecido Beyene, quien un mes después de haberse realizado la operación evoluciona satisfactoriamente, aunque todavía luce algo debilitado.

Beyene asegura que está ansioso de regresar a Islandia a terminar sus estudios y luego regresar a su casa en Eritrea, para reunirse con su esposa y conocer a su hijo de tres meses.

Macchiarini informó a la reportera de la BBC Michelle Roberts adelantó que ahora su objetivo es poder utilizar esta técnica para tratar en Estados Unidos a un niño de nueve meses nacido en Corea, que nació con una malformación en la tráquea.

"Tenemos que adaptar el material a una estructura flexible, ya que el órgano va a crecer con el niño", apuntó el médico.

El especialista es responsable de otros 10 trasplantes de tráquea, el más importante de ellos el primer trasplante de tejido traqueal modificado en 2008, realizado a una española de 30 años. Sin embargo, tanto ése trasplante como los otros anteriores requirieron donante.

Macchiarini insistió con que lo excepcional de la técnica es la disponibilidad. "De esta forma, se han evitado los tiempos de espera, no ha habido que esperar a un donante, lo que era importante porque el enfermo ya no podía tragar ni hablar, después de que un tumor surgido hace tres años se le hubiera reproducido tras un primer tratamiento de cirugía y radioterapia", afirmó.

"Esta es una tráquea sintética que se puede tener de forma inmediata. No hay retrasos. Esta técnica no depende de que exista una donación", añadió el experto.

"Lo más complicado fue la operación, que duró casi 14 horas y requirió de una organización compleja, en la que participaron tres países", subrayó Macchiarini, y aseguró que otros órganos podrían ser reparados o sustituidos de la misma forma.

Pionero

El especialista Paolo Macchiarini ya revolucionó el mundo de los trasplantes cuando, en 2008, realizó en el hospital Clínic de Barcelona el primer implante de una tráquea que no requirió de inmunosupresores para evitar el rechazo por parte del organismo de un objeto ajeno al mismo. La clave de aquel éxito, que se publicó en la revista The Lancet, fue que repoblaron la tráquea del donante con células madre de la propia paciente, lo que sirvió para engañar al cuerpo, haciéndole creer que el órgano era de la enferma, afectada por una complicación de una tuberculosis. Macchiarini nació en Basilea, Suiza, en 1958. Tras estudiar Medicina en Pisa, ha desarrollado su carrera profesional en Italia, Estados Unidos, Francia, Alemania, España y Suecia.

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