No entró al ejército por voluntad propia, pero ahora que el sargento mayor de comando Jeff Mellinger se prepara para retirarse, está agradecido de haber encontrado su vocación.
No entró al ejército por voluntad propia, pero ahora que el sargento mayor de comando Jeff Mellinger se prepara para retirarse, está agradecido de haber encontrado su vocación.
Mellinger fue reclutado para la guerra de Vietnam, y el ejército cree que es el último recluta en retirarse después de 39 años de servicio. La mayoría de los reclutas cumplieron sus dos años obligatorios y se fueron. Pero Mellinger había encontrado su hogar.
"Creo que lo hago bastante bien y me gusta. Punto final. Quiero ser soldado y estar entre soldados", dijo el militar, ahora de 58 años, en su oficina de Fort Belvoir, Virginia.
Cuando la notificación de reclutamiento le llegó por correo en 1972 a su casa en Eugene, Oregon, decenas de miles de soldados habían muerto. Abundaban las protestas contra la guerra. Algunos quemaban sus notificaciones de reclutamiento y los soldados que regresaban del frente eran considerados parte del problema. Trabajar con los militares era impopular.
El remitente de la carta era la Casa Blanca. A los 19 años, Mellinger estaba asombrado de que el entonces presidente Richard Nixon le escribiera.
"La abrí y decía, «Saludos del presidente de Estados Unidos». Dije, ¿Cómo es posible que me conozca?", recordó Mellinger, riéndose. "Era una carta modelo que decía que mis amigos y vecinos me habían escogido para representarlos en las fuerzas armadas y que por lo tanto se me ordenaba presentarme a la inscripción". El le dijo a la junta de directores del reclutamiento que debía haber un error.
"Les dije... no necesito entrar al ejército. Ya tengo un trabajo", relató Mellinger, quien trabajaba poniendo yeso en muros. "Ellos rieron".
Mellinger no buscó evadir el reclutamiento.
Durante su entrenamiento escuchó tantas historias de la guerra que llegó a estar emocionado por ir a Vietnam, y se decepcionó cuando lo asignaron como oficinista en Alemania. Luego se ganó un sitio en la unidad de élite Army Rangers e hizo más de 3.700 saltos como paracaidista.
Mellinger está contento con el ejército actual, cuyos nuevos miembros son todos voluntarios, pero cree que las contribuciones de los reclutas han sido olvidadas. "Los reclutas han sido calumniados a través del tiempo", dijo. "Pero la verdad es que formaron parte de cada rama de las fuerzas armadas hasta 1973, y, respecto de lo que lograron esas ramas militares, la historia habla por sí misma".


