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Logran reducir la radiación de la usina japonesa dañada por el sismo

El auxilio de las víctimas es frenado por una cruda nevada que se abate sobre el norte de la nación. Helicópteros y camiones de bomberos bañan las piscinas de los reactores.

Viernes 18 de Marzo de 2011

Ingenieros japoneses trabajaban ya en la mañana de hoy (Japón adelanta 12 horas el huso horario argentino) en dos frentes para restaurar la red principal de energía en la planta nuclear de Fukushima seriamente dañada tras un terremoto, con el fin de empezar a bombear el agua necesaria para enfriar las barras de combustible y evitar una catástrofe atómica, ya que las emisiones de radiación de la generadora de electricidad son “muy altas” y la situación sigue siendo “muy grave”.

Sin embargo, el bombeo de agua desde hace dos días a la planta logró reducir levemente las emisiones de radiación.

Por otra parte, con el correr de los días comienza a tenerse una idea más concreta de las consecuencias reales del sismo y posterior tsunami ocurrido el viernes último, ya son más de 200.000 los evacuados, han hallado 5.429 cadáveres entre los escombros y 9.594 personas siguen desaparecidas.

Anoche, los representantes de los organismos financieros del Grupo de los Siete países más industrializados (G7) acordaron una medida común para debilitar el yen, que se ha disparado a niveles sin precedentes. Un yen demasiado fuerte podría acabar con las exportaciones japonesas y empeorar el severísimo impacto económico del tsunami.

Especialistas conectarán una línea de energía para facilitar el bombeo de agua a las piscinas de los reactores siniestrados. Helicópteros militares y camiones de bomberos volvieron a descargar toneladas sobre el lugar.

El tratamiento de los residuos del combustible nuclear de esa usina también supone otro serio problema que sólo se solventará si consiguen enfriar adecuadamente los depósitos que, hasta ahora, tiene un poco de agua almacenada.

Washington y otros países expresaron su alarma por la radiación emitida por la planta de Fukushima Daiichi, a 240 kilómetros al norte de Tokio, dañada por el sismo de magnitud 9 y el tsunami posterior hace una semana, que desató una serie de destructivas explosiones que han comprometido los reactores nucleares y piscinas de almacenamiento de combustible.

Propagación radiactiva. El mundo está atento ante la posible propagación de radiactividad de la colapsada planta nuclear.

De hecho, ya se está advirtiendo de la llegada a Norteamérica, los próximos días, de partículas radiactivas de baja concentración. Lars-Erik De Geer, director de investigación del gubernamental Instituto de Investigación de Defensa de Suecia, dijo que los niveles no eran peligrosos para la gente, pero que las partículas, eventualmente continuarían hacia el Atlántico y también llegarían a Europa.

Según expertos citados por Los Angeles Times, pequeñas cantidades de isótopos radiactivos estarían llegando hoy a California. Hay una red de sensores en EE UU y el resto del mundo que están atentos a cualquier señal de un aumento de la radiactividad, aunque hay optimismo en el sector de energía nuclear de que el incidente de Fukushima logrará ser contenido.

Yukiya Amano, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (Iaea) con sede en Viena, tenía previsto llegar a su país natal hoy junto a un equipo internacional de expertos, tras quejarse por la falta de información sobre la crisis ante las autoridades japonesas.

Graham Andrew, asesor principal de Yukiya Amano, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (Iaea), dijo que la situación en la planta del norte japonés era grave pero “razonablemente estable”.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó ayer que se concrete una “exhaustiva” revisión de las plantes nucleares de EEUU y aseguró que su país ayudará en la contingencia a Japón, al que calificó como “un aliado formidable”.

Ayer, distintos países fletaron vuelos aéreos para facilitar el traslado de sus ciudadanos la salida de Japón.

La difícil situación de los cientos de miles de personas que han quedado sin hogar por el terremoto empeoró tras una nevada que ayer cubrió de un manto blanco las áreas más afectadas.

El suministro de agua y combustible para calefacción es bajo en los centros de evacuación, donde muchos supervivientes esperan envueltos en mantas.

Aproximadamente 850.000 hogares del norte del país siguen sin electricidad en medio de temperaturas gélidas. (Reuters, AP y DPA)

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