El Papa Francisco atravesó ayer una abarrotada plaza de San Pedro en un papamóvil descubierto ante la gran multitud congregada para ver la misa inaugural de su papado, que ha desatado una ola de esperanza en la renovación de una Iglesia Católica plagada de escándalos.
En otra muestra de la informalidad que empieza a caracterizar su pontificado, Francisco abandonó el vehículo blanco a prueba de balas —que en esta ocasión estaba descubierto— usado por su predecesor, el más formal Benedicto XVI, para cruzar la enorme plaza.
La gente había estado acudiendo al lugar y a las calles de alrededor desde antes del amanecer.
Francisco, que fue elegido en un cónclave secreto el miércoles pasado, se detuvo en varias ocasiones para saludar a la multitud y besó a varios bebés que le fueron presentados. En un momento dado salió del papamóvil para bendecir a un discapacitado. La misa, que comenzó a las 9.30 hora local, instaló formalmente a Francisco como máximo dirigente de los 1.200 millones de católicos del mundo.
Calculan que concurrió el mayor número de asistentes en Roma desde los más de 1,5 millón de personas que acudieron para la beatificación del fallecido Juan Pablo II el 1º de mayo de 2011. "Somos de Argentina y queríamos estar hoy aquí porque el Papa Francisco es de nuestra ciudad. Nos enorgulleció mucho su elección. Viajamos por la noche para poder estar aquí hoy", dijo Cirigliano Valetín, un electricista de 51 años que trabaja en Salerno, en el sur de Italia. "Es una persona sencilla, humilde, no es como los papas intocables, parece alguien al que la gente normal puede acercarse", afirmó Valetín, que es de Buenos Aires.
Repercusiones. Muchos jefes de Estado y de gobierno, así como líderes de otras religiones, estaban entre las 130 delegaciones que acudieron a la famosa basílica de El Vaticano.
El presidente de Chile, Sebastián Pinera, dijo en breves declaraciones a Télam que "seguí con muchísima atención el mensaje del Papa Francisco y me pareció muy claro" al tiempo que ante una consulta sobre si el papado de Francisco podría generar un cambio hacia dentro de la Iglesia respondió: "No tengo dudas que así será".
Por su parte, el embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, consideró que el mensaje del Papa "nos habla de que el poder es servicio, así lo debemos entender y ponerlo en práctica". Para el diplomático, "la homilía de Francisco nos deja un mensaje muy concreto inspirado en San José al celebrarse también hoy su día".
En tanto el cardenal brasilero Joa Bras Avis, encargado de la comisión que atiende los "asuntos internos" de la Iglesia en el Vaticano, aseguró que "estamos entrando en una maduración de muchas cosas y la homilía del Papa de hoy nos muestra la profundidad con la que nos habla. Creo que eso es muy positivo para nuestra Iglesia", y luego de saludar se despidió diciendo "viva la Argentina".
La homilía leída ayer por el Papa Francisco fue interrumpida al menos en cinco oportunidades con aplausos que brotaron desde todos los sectores de la histórica plaza San Pedro y eso ocurrió en pasajes en los que el pastor hablo del "poder como servicio" y cuando dijo que "no debemos tener miedo de la bondad ni de la ternura", entre otros conceptos.