La madre de Candela Rodríguez, la nena de once años que estuvo desaparecida nueve días, reconoció el cuerpo de su hija, encontrado esta tarde a la verda de la colectora del acceso Oeste, en la localidad boanerense de Villa Tesei.

La madre de Candela Rodríguez, la nena de once años que estuvo desaparecida nueve días, reconoció el cuerpo de su hija, encontrado esta tarde a la verda de la colectora del acceso Oeste, en la localidad boanerense de Villa Tesei.
Según trascendió, Carola Labrador exclamó: "Por Dios, me mataron a mi hija", al reconocer el cuerpo ante el gobernador Daniel Scioli y el fiscal a cargo de la investigación del caso, en el lugar del hallazgo, y el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal.
El fiscal Federico Nieva Woodgate aseguró en declaraciones al canal TN que "el cuerpo estaba sin ropas, con la cara destrozada y una edad aproximada a la de Candela. Estamos haciendo la recolección de las huellas dactilares para identificar el cadáver".
El cuerpo fue encontrado alrededor de las 15.30 en las inmediaciones del acceso oeste a Capital Federal, en la localidad de Hurlingham, por una cartonera que revolvía basura y vio la mano de la nena colgando de una bolsa de basura, concurrió a un kiosco de una terminal de micros cercano y le pidió a la dueña que diera aviso a la Policía.
Los efectivos se trasladaron de inmediato al lugar, al igual que la madre de la chica, Carola Labrador, y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.
El personal a cargo de la investigación por la desaparición de Candela Rodríguez descubrieron la bolsa, de la cual sobresalía una mano, y hallaron un cuerpo de sexo femenino que, en principio, coincidía con la nena de 11 años.
Minutos más tarde, el fiscal Nieva Woodgate confirmó el hallazgo de restos humanos de sexo femenino en el interior de una bolsa. El fiscal dijo que la edad aproximada de la persona hallada "podría coincidir" con la de la niña Candela Rodríguez, desaparecida hace nueve días. En tanto, el médico policial evaluó que el cuerpo "lleva unas 36 horas de muerte".
El padre de la chica, Alfredo Rodríguez, purga una pena de tres años de prisión por presuntamente integrar una banda de “piratas del asfalto” y el 25 de agosto declaró ante los investigadores que desconocía los motivos de la desaparición de su hija.
Esta noche, se aguardaba la respuesta judicial a un pedido de autorización especial del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense para que Rodríguez salga durante dos horas del penal de Magdalena y concurra a su casa para acompañar a su familia.
El lugar del hallazgo del cuerpo, donde la Policía Científica recolectó pruebas, es un ex corralón de materiales demolido hace seis meses donde ahora hay pastizales y basura, situado a pocos metros de la colectora del Acceso Oeste y la calle Benvenuto Cellini y a unos 500 metros del cruce con la avenida Vergara.
Luis, un maletero que trabaja en una terminal de micros de larga de distancia situada a una cuadra del terreno, aseguró que tras el aviso de la cartonera fue hasta el lugar y vio que el cuerpo estaba en una bolsa de consorcio, sobre la vereda.
“Tenía una manito afuera”, afirmó el hombre, en tanto que voceros policiales aseguraron que la nena tenía colocados los anillos que usaba cuando desapareció, así como unas “colitas” en el pelo.
Otra fuente afirmó que la niña fue asesinada tres días antes en otro lugar y arrojada después allí 24 horas antes del hallazgo, por lo que ahora es prioridad de los investigadores determinar dónde estuvo cautiva unos seis días.
El fiscal remarcó que el lugar del hallazgo es “muy transitado y no puede haber estado la bolsa con ese cuerpo desde antes”, por lo que se buscan testigos que puedan haber visto arrojarla cerca de este mediodía.
De acuerdo a estudios preliminares, la niña habría sido asesinada por asfixia y golpes en el cráneo y la cara, no obstante la causa fehaciente de la muerte será establecida tras la autopsia que se realizará en la morgue de Morón, situada en Peredo y Haití, del Barrio Policial, de Ituzaingó.
Candela había sido vista por última vez el lunes 22 de agosto, cuando salió de su casa ubicada en Coraceros 2552 de Hurlingham para encontrarse con unas amigas con quienes asistía a un grupo de scout, en la parroquia San Pablo Apóstol, de Villa Tesei.
La madre de la niña denunció su desaparición horas después y al día siguiente el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, y el jefe de la Policía bonaerense, Juan Carlos Paggi, se reunieron con ella para coordinar la búsqueda.
Desde entonces, se realizaron cientos de rastrillajes cerca de la casa de la niña y en todo el conurbano en los que intervino la Policía bonaerense con colaboración de Gendarmería y Prefectura.
El 24 de agosto, se realizó la primera marcha para pedir la aparición con vida de la niña y luego se multiplicaron a lo largo de los días, incluso hasta anoche.
Ante los ruegos de la madre para que le devolvieran a su hija con vida, se recibieron miles de llamadas al 911 para aportar datos, pero en ningún caso fueron de interés para el expediente.
Debido a que con el correr de los días no había novedades de Candela, el gobierno provincial ofreció una recompensa de 100.000 pesos para quien brindara datos fidedignos sobre el paradero de Candela y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ofreció “todo el apoyo” a Carola, a quien recibió en su despacho de la Casa de Gobierno.




Por Nicolás Maggi