Mientras que las autoridades se enfrentan ante una creciente amenaza nuclear, el índice Nikkei se contrajo hoy un 10,5 % en el cierre del segundo día de actividad bursátil tras el devastador terremoto ocurrido el pasado viernes.

Mientras que las autoridades se enfrentan ante una creciente amenaza nuclear, el índice Nikkei se contrajo hoy un 10,5 % en el cierre del segundo día de actividad bursátil tras el devastador terremoto ocurrido el pasado viernes.
Eso repercutió en el resto de los mercados del mundo, como los neoyorkinos y los del Viejo Continente, que operan con fuertes bajas. El clima negativo también llega a la Argentina, donde el Merval cotizaba al mediodía con una baja de 4,38 por ciento.
Antes de la apertura en occidente, el Nikkei, que agrupa los 225 principales valores nipones, perdió 1.105,34 puntos y cerró en 8.605,15 unidades. El Tópix cedió 80,23 puntos, 9,47%, para ubicarse al final de la jornada en 766,73 enteros. Tanto el Nikkei como el Topix llegaron a caer un 14% durante la sesión de hoy. En tanto, las transacciones alcanzaron la cifra récord de 5780 millones de acciones.
En ese marco, el Banco Central de Japón puso a disposición otros US$ 61.000 millones en concepto de liquidez de emergencia. Según informó la entidad, no ha tenido problemas de financiamiento ni con operaciones de valores. En total, el banco ha inyectado 195.000 millones de yenes para atender la demanda de instituciones financieras en las zonas afectadas por el terremoto y el tsunami.
Hoy las acciones de la Tokyo Electric Power (TEPCO) se derrumbaron un 24,67%, a causa de una venta desenfrenada de títulos tras la alarmante situación de la planta de Fukushima.
Por otra parte, las acciones de la automotriz Toyota, con su producción suspendida hasta mañana, también perdieron casi un 6 por ciento.
Ayer, en la primera jornada tras el sismo, la Bolsa de Tokio se había derrumbado un 6, 2 por ciento. El Banco de Japón había inyectado US$ 184.000 millones para estabilizar los mercados de una economía que tambalea en medio de la crisis nuclear.




Por Nachi Saieg