Una comisión presidencial reveló nuevos y espeluznantes detalles del experimento médico de Estados Unidos realizado en Guatemala en la década de 1940, como la decisión de volver a infectar a una mujer agonizante en un estudio sobre la sífilis.

Una comisión presidencial reveló nuevos y espeluznantes detalles del experimento médico de Estados Unidos realizado en Guatemala en la década de 1940, como la decisión de volver a infectar a una mujer agonizante en un estudio sobre la sífilis.
El gobierno de Guatemala localizó a cinco sobrevivientes de los cuestionados experimentos, que dejaron al menos 83 muertos. Los datos se conocieron ayer.
"Hasta el momento se han localizado a cinco hombres que viven en el occidente del país, quienes serán trasladados a la capital para realizar estudios médicos" y determinar su estado de salud, dijo el vicepresidente guatemalteco Rafael Espada, titular de la comisión creada para este caso por el presidente Alvaro Colom.
Espada aseguró que las cinco personas junto con sus familiares serán sometidas a los estudios "porque queremos saber si hubo consecuencias" a raíz de los experimentos sobre el espectro de acción de la penicilina, cuando científicos estadounidenses inocularon sífilis y gonorrea a miles de guatemaltecos entre 1946 y 1948.
Explicó que los cinco hombres, que en la actualidad tienen entre 84 y 85 años, serán trasladados a la capital para ser examinados en el hospital Roosevelt, el principal del país.
El experimento es ya considerado como uno de los episodios más sombríos de la investigación médica en la historia de Estados Unidos, pero los miembros del grupo afirman que la nueva información indica que los investigadores tuvieron una insólita actitud inmoral, incluso si el hecho fuera puesto en el contexto histórico de otra época.
"Los investigadores colocaron en primer lugar sus propios avances médicos y en un distante segundo lugar al decoro humano", dijo Anita Allen, integrante de la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética.
De 1946 a 1948, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos y la Oficina Sanitaria Panamericana trabajaron con varios organismos del gobierno guatemalteco para realizar el estudio médico -pagado por el gobierno estadounidense- que implicaba la exposición deliberada de cientos de personas a enfermedades de transmisión sexual.
Los científicos intentaban determinar si la penicilina, entonces relativamente nueva, podía evitar la infección en las 1.300 personas expuestas a sífilis, gonorrea y chancroide. Entre los inoculados con sífilis había soldados, prostitutas, prisioneros y enfermos mentales.
La comisión reveló el lunes que sólo unos 700 de los infectados recibieron algún tratamiento. También, que 83 personas murieron, aunque se desconoce si los decesos fueron debidos directamente a los experimentos.
La investigación no produjo ninguna información médica útil, según algunos especialistas. Por varias décadas fue ocultada, hasta que fue denunciada el año pasado debido a que una historiadora médica del colegio Wellsley descubrió expedientes entre unos documentos del médico John Cutler, quien dirigió el experimento.
El presidente Barack Obama le llamó por teléfono al mandatario guatemalteco, Alvaro Colom, para ofrecerle disculpas. También le ordenó a su comisión de bioética que revisase el experimento de Guatemala. Esa labor está casi concluida. Aunque el reporte final está previsto para el mes próximo, los miembros del panel abordaron ayer algunas de las novedades en una reunión en Washington.
El panel elabora un segundo reporte en el que examina estudios internacionales con financiamento federal de Estados Unidos para lograr que las investigaciones actuales sean hechas en forma ética. Ese informe es esperado para finales de año.
Mientras, el gobierno de Guatemala ha informado que realiza su propia investigación sobre el estudio de Cutler. Un vocero del vicepresidente Rafael Espada dijo que el reporte debería terminarse para noviembre.




Por Nicolás Maggi