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A los Marcenac le asesinaron a su hijo y hoy son peregrinos del desarme

Son los padres de Alfredo Mercenac, el joven muerto por el “tirador de Belgrano” en 2006, quienes bregan por una sociedad pacifista, intentando concientizar a la gente sobre la importancia del desarme de las personas. Hace unos días estuvieron en Rosario apoyando la campaña "Un Tiro te puede arruinar la vida. Sacá las armas de tu casa" y cuentan su lucha. 

Jueves 09 de Junio de 2011

Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede son integrantes fundadores de la Asociación Civil “Alfredo Marcenac” y miembros de la Red Argentina para el Desarme (RAD), pero no es casualidad que pertenezcan a estas asociaciones. Ellos son los padres del joven estudiante que fue asesinado en julio de 2006 en Buenos Aires por Martín Ríos, bautizado por la prensa como el “tirador de Belgrano”.

Los Marcenac viven en Necochea pero recorren el país dando charlas de concientización a la sociedad sobre el desarme de la sociedad civil. Hace unos días estuvieron en Rosario apoyando la campaña “Un tiro te puede arruinar la vida. Sacá las armas de tu casa”, impulsada por la Municipalidad de Rosario en la suma de acciones al Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego llevado a cabo por el Registro Nacional de Armas (Renar).

Según estadísticas que manejan organismos estatales, más del 80 por ciento de las muertes con el uso de armas de fuego no se producen en ocasión de dolo o robo, sino que son producto de accidentes, diferencias familiares, vecinales, pasionales o suicidios. Según un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la Argentina hay más preocupación que inseguridad, puesto que la media de casos de homicidio en América es de 20 muertes cada 100 mil habitantes por año, y que esa media está superada por San Pablo, Río de Janeiro, Washinton, Nueva York y muchos países centroamericanos. Según la misma fuente, la Argentina tiene un lugar privilegiado en este ranking ya que sólo suma 5,4 muertes por homicidio cada 100 mil habitantes por año.
 
Organismos que se hacen eco de estas cifras, calculan que los aproximadamente 42 millones de argentinos tenemos seis veces más posibilidades de ganar la lotería que ser víctimas de muerte por robo. Pero más allá de los números y las estadísticas, hay familias destrozadas por la muerte y la ausencia. El dolor de una madre, de un padre o un hermano no termina tras la inhumación de una víctima de la inseguridad. Se muere todos los días un poco.

Lo positivo de todo esto es que familiares de víctimas de hechos de violencia, desde el dolor, de la bronca y el clamor por justicia se organicen para concientizar a la población sobre los peligros y las consecuencias a las que estamos expuestos por el uso de armas de fuego. Adrián Marcenac dice que “la única finalidad que tienen las armas es matar. No fueron creadas para otra cosa, y cuando hablamos de estadísticas nos olvidamos de las vidas humanas. La estadística nacional es una cosa y las realidades locales como el conurbano bonaerense o la ciudad de Santa Fe, por nombrar algunas, tienen otros números”.

“Si queremos hablar de números -agregó-, y teniendo en cuenta estadísticas suministradas por los hospitales públicos tenemos una realidad de cuál es la situación actual de la Argentina. Desde 1990 al año 2008 murieron en nuestro país 59.339 personas por el uso de armas  de fuego. Eso da un promedio de 9 muertos por día. Esa es la cifra real de los últimos 18 años en la Argentina, a lo cual tenemos que sumarle los cuatro o cinco heridos por cada uno de los muertos, muchos de ellos con heridas de gravedad y secuelas psicológicas y físicas para toda la vida”.

Y Marcenac fue por más. “Si queremos graficar esta situación y para que tengamos un nivel de referencia de lo que significan estos muertos podemos recurrir a un dato histórico. Por el mismo período, 18 años, la guerra de Vietnam se llevó la vida de 58 mil soldados. En la Argentina, sin estar en una situación de guerra, ocurrieron más de 59 mil tragedias en el mismo lapso que duró la guerra de Vietnam. Es necesario que como ciudadanos comencemos a plantearnos qué tipo de sociedad queremos. ¿Queremos una sociedad armada, con violencia o queremos construir una sociedad más pacífica?”.

El militante pacifista, agregó que “es necesario que nos saquemos las armas de encima,  porque lo que no analizamos como ciudadanos es que las armas que tienen los delincuentes no nacieron espontáneamente. Hay dos fuentes principales que proveen de armas a los delincuentes. La primera son los robos en casas de familia, y la otra, que muchas veces se tapa, son los robos de las armas oficiales, ya sea al personal policial, en arsenales de las fuerzas de seguridad y las de los depósitos judiciales. Muchísimas de las armas que están dando vueltas en manos de la delincuencia son armas que estaban judicializadas y que algún funcionario corrupto las desvió nuevamente. Hay un caso paradigmático en el conurbano donde una misma arma fue usada en cuatro hechos delictivos, tras haber sido sacada tres veces de los depósitos judiciales”.
 
 Por último, Marcenac dijo que están recorriendo las provincias para que todas adhieran a la ley nacional 25.938 que crea una ley de adhesión voluntaria de las provincias “para tener un registro nacional de las armas decomisadas y secuestradas para que sean inmediatamente destruidas y no duerman durante años en los depósitos judiciales. Santa Fe adhirió en 2008 pero estamos esperando que se promulgue para que las armas judicializadas pasen bajo jurisdicción del Renar para su destrucción”.
 

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