Tokio-
El Grupo de los Ocho países más industrializados del mundo acordó hoy
reducir a la mitad las emisiones de gases del efecto invernadero de aquí a 2050, en un
pequeño avance en la batalla contra el cambio climático que no incluye medidas más urgentes,
de corto o mediano plazo.
Reunidos en Japón, el presidente estadounidense, George W. Bush, y los
gobernantes de los otros países del G8 (Canadá, el Reino Unido, Francia, Italia, Japón y
Rusia), también llamaron a las principales economías a sumarse a los esfuerzos para
combatir el aumento potencialmente peligroso de la temperatura terrestre.
“Este desafío global sólo puede ser enfrentado con una respuesta
global, y en particular con las contribuciones de todas las grandes economías”, dijeron
los líderes en un comunicado de cinco páginas sobre cambio climático, el tema que dominó
las discusiones del segundo día de la cumbre anual del G8.
El G8 había acordado el año pasado en una cumbre en Alemania
“considerar” el objetivo del año 2050, y este año Japón, anfitrión del encuentro,
quería concretar formalmente ese compromiso en la reunión de tres días en la norteña ciudad
de Toyako.
El G8 estaba bajo intensa presión para asegurar el compromiso de naciones
poderosas para reencaminar, antes de fin de año, las estancadas discusiones en la ONU sobre
un nuevo acuerdo para combatir el calentamiento global. Este pacto debería reemplazar
al Protocolo de Kyoto cuando expire su primera fase, en 2012.
Estados Unidos describió el nuevo acuerdo como un avance sustancial que
reivindica la política del presidente Bush.
“Esto representa un avance sustancial respecto del año
pasado”, dijo el vice asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca para asuntos
económicos internacionales, Dan Price.
Price dijo que finalmente el G8 dio la razón a Bush de que el grupo por sí
solo no puede combatir el cambio climático, y que es necesaria la colaboración de otros
países de industrialización creciente.
Bush se mostraba renuente a que el G8 adoptara objetivos a largo plazo sin
insistir expresamente en que países como China, India y Brasil sean incluidos en cualquier
acuerdo global.
Aunque Bush aún no fijó una meta concreta para reducir las emisiones, el
mandatario se anotó un pequeño poroto al hacer que los países emergentes acepten mantener
mañana una reunión al margen de la cumbre. Price dijo que en este encuentro podría
lograrse el apoyo formal de estas naciones a la meta del 2050.
El comunicado aprobado hoy, sin embargo, se refirió a reducir las
emisiones globales totales y no las producidas por cada uno de los países ricos, y los
críticos dijeron que no hubo gran avance desde el compromiso asumido el año pasado. La
declaración tampoco fijó un año a partir del cual debe comenzar el recorte.
Organizaciones que exigen compromisos más profundos dijeron que el
comunicado fue decepcionante, por no incluir objetivos más ambiciosos de mediano plazo de
recortar las emisiones para 2020.
“A este ritmo, para 2050 el mundo estará cocinado, y los líderes del
G8 habrán sido olvidados hace tiempo”, dijo Antonio Hill, vocero de Oxfam
International, un grupo de organizaciones que estudia el cambio climático, la pobreza y otros
temas.
“El apoyo del G8 a la tibia meta de reducir el 50% para el año 2050,
nos deja con un 50 y 50 de probabilidades de un derretimiento climático. Más que un gran
progreso, el anuncio del G8 es otra táctica dilatoria”, agregó Hill. (Télam)