A Jorge Bergoglio, hasta ayer arzobispo de Buenos Aires, se lo podía ver andando en subte en Capital Federal. Hizo casi todo su apostolado en el Episcopado porteño y habitó solo, todos estos años, un departamento sencillo en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la catedral. El se preparaba la comida.
Como buen argentino, tiene encendida la pasión por el fútbol y hasta supo bailar el tango en su juventud. El club de sus amores es San Lorenzo de Almagro. Entre sus escritores preferidos se encuentran Jorge Luis Borges, el alemán Friedrich Hölderlin y el ruso Fedor Dostoievski.
En materia de cine privilegia las películas del neorrealismo italiano, cuyo telón de fondo ahora podrá observar considerablemente cerca.
Al poco de ser ordenado sacerdote (a sus 33 años), padeció problemas respiratorios y tras una operación, sufrió la pérdida de un pulmón. Hoy goza de buena salud, fruto de la vida austera y rigurosa que ha observado.
Inicios. Hijo de un matrimonio de italianos formado por Mario (ex empleado ferroviario) y Regina (ama de casa), Bergoglio nació en la ciudad de Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, por lo que cumplirá 77 años antes de que finalice 2013.
Egresó de la escuela secundaria industrial porteña Enet 27 Hipólito Yrigoyen con el título de técnico químico, pero a los 21 años decidió convertirse en sacerdote. Entró en el seminario de Villa Devoto el 11 de marzo de 1958, donde se unió al noviciado de la Compañía de Jesús. Licenciado en Filosofía, completó su formación en Chile, donde estudió Humanidades.
Entre 1964 y 1965 fue profesor de literatura y psicología en el colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, para posteriormente inclinarse por la teología en el colegio San José de San Miguel.
Bergoglio fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969 y cuatro años más tarde, con solo 37 años, llegó a ser el jefe de los jesuitas en Argentina. Se desempeñó como superior de los jesuitas entre 1973 y 1979, durante el gobierno peronista y los tres primeros años de la dictadura militar, tiempos violentos en los que le tocó reencauzar la misión pastoral de la orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola.
Luego de una gran actividad como sacerdote y profesor de teología, fue consagrado obispo titular el 20 de mayo de 1992, ejerciendo como uno de los cuatro obispos auxiliares de Buenos Aires. El 28 de febrero de 1998 tomó el cargo de arzobispo de Buenos Aires, sucediendo a Antonio Quarracino.
Durante el consistorio de febrero de 2001, el Papa Juan Pablo II lo nombró cardenal del título San Roberto Belarmino. Además, se constituyó en el primado de la Argentina, resultando así el superior jerárquico de la Iglesia Católica argentina.
Rol político. Protagonista de la recordada crisis argentina de 2001/2002, desempeñó un papel importante como impulsor del diálogo político y social.
En 2003, al llegar a la presidencia Néstor Kirchner, desde un principio mantuvo una mala relación con Bergoglio. El arzobispo, en sus homilías, se distinguía por denunciar la pobreza, la corrupción y la "crispación" política.
En esos años comenzó a circular una "leyenda negra" sobre la actuación de Bergoglio en la dictadura, que lo emparentaría con la tradición ultraconservadora de la Iglesia. Según testimonió la catequista María Elena Funes en un juicio, Bergoglio habría dejado sin protección a dos compañeros suyos, Orlando Yorio y Francisco Jalics, curas obreros en las villas, que fueron secuestrados y liberados a los seis meses.
En 2005 fue considerado uno de los fuertes candidatos a tomar el lugar de Juan Pablo II cuando éste murió, el 2 de abril de ese año. En aquel momento, eran 117 los cardenales menores de 80 años en condiciones de votar. Se dice que Bergoglio logró obtener 40 votos de los 77 necesarios, pero Joseph Ratzinger, miembro de la poderosa Congregación de la Doctrina de la Fe, fue elegido en la tercera votación tras dos fumarolas negras en el techo del Vaticano.
Durante el conflicto con el campo por la resolución 125 (año 2008), el cardenal también dio señales críticas al gobierno. Kirchner, en tanto, lo observaba como un opositor político que no reconocía la reducción de la pobreza lograda en el país desde 2003.
Cristina calmó el enfrentamiento congelando los proyectos de ley para la despenalización del aborto.
De perfil bajo, Bergoglio siempre se ha mostrado austero y reservado. Fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos, e impedido por el estatuto de asumir un nuevo mandato, la 102ª asamblea celebrada en 2011 eligió para sucederlo al arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe, José María Arancedo.
En la Santa Sede, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos; de la Congregación para el Clero; de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica; del Pontificio Consejo para la Familia y la Pontificia Comisión para América Latina.
El nuevo Papa de la Iglesia Católica fue elegido ayer en la segunda jornada del cónclave cardenalicio. Cinco votaciones y poco más de 25 horas han necesitado los 115 cardenales para elegirlo.
La rapidez en la elección mantuvo la tónica de los últimos decenios, en los que no se han superado las once votaciones. Pío XII fue elegido con tres votaciones y en apenas 24 horas; Juan Pablo I, con cuatro; Benedicto XVI con cuatro, Pablo VI, con cinco; Juan Pablo II, con ocho, y Juan XXIII, con once.