Ante la grave crisis, muchas desesperadas familias dejan a los hijos más débiles con la esperanza de salvar a los otros en el largo viaje hacia Mogadiscio, capital de Somalia.

Ante la grave crisis, muchas desesperadas familias dejan a los hijos más débiles con la esperanza de salvar a los otros en el largo viaje hacia Mogadiscio, capital de Somalia.
La agencia vaticana Fides informa que además muchos mueren en el camino, debilitados por el hambre, la sed o enfermedades.
En Mogadiscio, los refugiados tienen que sortear una ciudad llena de enfrentamientos y casas desiertas en donde casi no encuentran ayuda.
La crisis afecta a muchas regiones de Somalia, Etiopía y Kenia, en donde tienen poco o casi nada para comer y en donde las necesidades aumentan cada vez más.
De acuerdo con datos oficiales, cerca de un millón de personas muere de hambre en Somalia en las regiones de Bay, Bakool, Lower Shabelle y Gedo.
En las afueras del campo se revende comida. Tras las escasas lluvias de los últimos doce meses (un 30 por ciento menos que en el período de 1995 a 2010, el este de África se enfrenta a la peor sequía de los últimos 60 años, con cerca de diez millones de personas afectadas.
El coordinador humanitario de la ONU para Somalia, Mark Bowden, denunciaba que "en las regiones de Bakool y Lower Shabelle, el 30 por ciento de la población sufre desnutrición, mientras que la tasa de mortalidad infantil diaria es ya superior a 6 por cada 10 mil habitantes.


