El cadáver del andinista cordobés Alejandro Sorondo fue rescatado ayer, tras cuatro días de trabajo en el cerro tucumano Nevado de las Dos Lagunas, donde había desaparecido el 2 de julio.

El cadáver del andinista cordobés Alejandro Sorondo fue rescatado ayer, tras cuatro días de trabajo en el cerro tucumano Nevado de las Dos Lagunas, donde había desaparecido el 2 de julio.
El fiscal Edgardo Sánchez indicó que tras la recuperación del cuerpo hoy se realizará una autopsia para determinar las causas de la muerte del andinista.
El cadáver fue recuperado anteanoche cerca de las 21.30 por un equipo especializado de escaladores y montañistas que tras bajarlo de la montaña lo trasladó a la unidad médico-forense de San Miguel de Tucumán, donde llevarán a cabo la autopsia.
Luego, sus restos serán entregados a la familia del Sorondo para que sean trasladados a Córdoba, de donde era oriundo el montañista.
Tras varios días de búsqueda, el cadáver fue divisado desde un helicóptero a 4.960 metros de altura y recién el jueves se pudo iniciar la expedición de rescate, de la que participaron 20 montañistas.
El jueves el grupo de rescate hizo cumbre en el cerro Aconquija y anteanoche, antes de lo previsto, logró bajar el cuerpo de Sorondo.
El grupo de rescate estuvo encabezado por el equipo Cóndor de Mendoza, integrado por personas del club Andino de Tucumán, del Grupo Cero de la policía y de Defensa Civil.
El cuerpo del andinista fue transportado a lomo de mula hasta Santa María y, de allí fue llevado en un vehículo hasta la capital provincial.
El buen tiempo acompañó en la tarea de rescate a los 20 montañistas que se encontraron en el cerro, conducidos por el grupo que realizó el trabajo de avanzada por el sector del Canaletón, que da a la provincia de Catamarca.
Sorondo, de 32 años, murió tras un temporal de nieve en el cerro Aconquija cuando acampaba en el cerro Dos Lagunas junto a su colega Pablo Zelaya, quien logró bajar de la cumbre y dar aviso a la policía.
Ambos se extraviaron el pasado 2 de julio en los nevados del Aconquija, adonde habían llegado en expedición desde Santa María, Catamarca, luego de que una tormenta de viento y nieve arrasara con su carpa.
Según se indicó, Zelaya logró aferrarse a la tierra con una piqueta y sufrió un golpe fuerte que le hizo perder el conocimiento, tras lo cual pudo regresar por sus propios medios al llano y dar aviso a la policía sobre la desaparición de Sorondo.


