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Reclaman retirar armamento de guerra que quedó en una laguna neuquina

El Ejército no esclareció una grave explosión tras finalizar el conflicto del Beagle ni limpió la zona de la laguna Verde. Interviene Defensa.  

Lunes 04 de Marzo de 2013

"Los milicos en 1978 dejaron muchísimos explosivos en el fondo de la laguna Verde, cerca del lago Ñorquinco", afirma un joven neuquino. "Todos los saben aquí, la zona estaba llena de soldados por estar cerca de Chile y esa calle tan ancha que entra a Moquehue era la pista de aterrizaje que usaban los aviones que venían por el conflicto del Beagle", relata el plomero que trabaja en cabañas del oeste neuquino.

En diciembre de 1978, cuando las tropas dejaban la zona de fronteras tras el acuerdo por la cuestión limítrofe, ocurrió una fuerte explosión en la zona de la laguna Verde, a 10 kilómetros en línea recta con el límite, a unos 30 al sur de Moquehue, en la cabecera norte del parque Nacional Lanín. Las dictaduras cívico militares de Pinochet y Videla había militarizado la Patagonia, hasta que la intervención de Juan Pablo II frenó los amagues belicistas.

Hoy, así como los explosivos siguen en la zona, también perduran varias versiones. Unos dicen que se trató de un accidente, otros hablan de una maniobra de militares argentinos para desprenderse de explosivos y otra hipótesis se refiere a un atentado chileno. El Ejército, responsable del cargamento, nunca informó sobre la causa de la explosión, si hubo víctimas y no retiró de la zona los explosivos.

"Temíamos un desastre". "Debía hacer el servicio militar en 1975, pero pedí prórroga porque estudiaba Medicina. Me convocaron en el 78 y fui a un lugar de Aluminé desde donde se derivaban heridos a Zapala o Neuquén capital, para su tratamiento", explica Oscar Botti, el médico que en el lugar de los hechos atendió a los heridos del accidente. "Una noche nos llaman por la explosión de un polvorín del Regimiento 4. Fuimos en una ambulancia de Gendarmería y una camioneta, recorrimos por caminos de tierra 90 kilómetros. No sabíamos qué había ocurrido y temíamos porque habían movilizados dos mil soldados y podría haber ocurrido un desastre", dijo a La Capital desde Neuquén el médico que hoy tiene 64 años.

"Llegamos como a las 23, —agrega— se vivía una gran confusión y movimiento de gente, había fuego en camiones y seguían las explosiones de proyectiles . Atendimos a tres soldados con daños menores, pero estaban desaparecidos otros 12. Recién a la otra mañana regresaron, se habían asustado o perdido en la noche y el bosque".

"Al otro día los militares contaron lo ocurrido, dijeron que al resolverse el conflicto se replegaban a San Martín de los Andes. Tenían los camiones juntos, uno con combustible y otros tres con proyectiles de morteros, ametralladoras, fusiles y pistolas. Los responsables no estaban, se habían llevado las llaves de los camiones para evitar que los movieran. Fue fatal", describe Botti.

"Un soldado que acomodaba un cajón en un camión se enganchó la caja con la espoleta de una granada de humo (fumígenos). Se activó y empezó a salir mucho humo. El chico se asustó, saltó del camión, corrió y gritó. Se rajaron los que estaban cerca, mientras al calentarse las granadas se prendieron y activaron las municiones y el combustible del camión estalló propagando las explosiones a los otros vehículos", le indicaron al médico.

Botti afirma que "todo se hubiera evitado si alguien sacaba al cajón del camión o lo tiraba al agua. "En febrero del 79 me dieron de baja y nunca supe más sobre el tema. Los heridos que hubo después fueron producto de la imprudencia de gente que tomó como recuerdo a algún explosivo. Lo que afirmó es que no fue un atentado o sabotaje".

Periodistas en la pista. En octubre de 1997, el periodista Marcelo Castro publicó un informe en el diario La Mañana de Neuquén. "Un buzo me pasó el dato y fuimos al lugar, estaba todo disperso y había tanques de combustible con agujeros hechos por los explosivos".

"Se sospecha que tiraron algunos proyectiles al agua para no detonarlos. Por eso, muchos todavía están en el fondo de la laguna", señala Castro, actual periodista del Consejo Deliberante de la capital neuquina. Sobre la zona dice que "a 5 kilómetros habitan familias mapuches. En Aluminé un albañil (Juan Angel Mena) perdió la mano izquierda en los 90 al usar como yunque un mortero que explotó al hacer trabajos en la casa de un ex intendente", cuenta.

Por otra parte, otro periodista, Pablo Salaburu, de Canal 7 Neuquén, tras ver la nota de Castro, se comunicó con él y tomó el tema. "Busqué en archivos, hablé con gente de Aluminé y en 2011 viajamos al lugar y ya teníamos material fotográfico y films donde se veían los explosivos", indica.

"En 2001, tras difundirse el tema, los militares contrataron a un buzo para hacer un relevamiento. El civil tomó fotos, filmó y le incautaron todo. Pero años después regresó al lugar para registrar otra vez la situación. Eso mostramos en el informe", explica. También en el documental, un vecino agrega que "el Ejército dejó piedras en el fondo atadas a bidones para señalizar al lugar. Pero eso duró muy poco".

Operativo por tenencia de armas

“Los militares decían que no había presupuesto para sacar los explosivos y que esa era una tarea peligrosa”, explica el periodista Marcelo Castro. “Me traje algunos proyectiles que estaban en la costa de la laguna. Un día Gendarmería allanó el diario y me abrieron una causa por tenencia de explosivos, pero nunca fueron a sacar los de la laguna. Decían que se trataba de materiales inestables, algunos no habían sido detonados”, explicó Castro.

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