Un relajado y descansado Papa emérito Benedicto XVI leía mensajes de buenos deseos y paseaba por los jardines de la residencia estival papal de Castel Gandolfo ayer, mientras los cardenales que elegirán a su sucesor planeaban para la semana próxima la primera reunión antes de empezar el cónclave.
Joseph Ratzinger, de 85 años, vio los reportes televisados de su partida del Vaticano el jueves por la noche y después durmió profundamente en la residencia papal de verano de Castel Gandolfo, donde permanecerá por unos dos meses, dijo un portavoz de la Santa Sede.
"El durmió muy bien. La atmósfera era sumamente relajada y pacífica", dijo el padre Francisco Lombardi, al relatar lo que le informó por teléfono el secretario personal de Benedicto, el arzobispo Georg Gaenswein, desde el palacio situado al sur de Roma.
Benedicto se llevó discos compactos de su música favorita y numerosos libros de teología, historia y filosofía, dijo Lombardi, y pronto reanudará sus sesiones de piano por las noches.
Los cardenales han ido solucionando estos días algunas cuestiones "problemáticas" que planteó el alejamiento de Ratzinger del sillón de Pedro.
El mismo Benedicto allanó parte del camino, pidió que se lo llame Papa emérito o Romano Pontífice emérito. De la misma manera, se resolvió que siga usando el nombre de Benedicto XVI, que mantenga el blanco de sus vestiduras, aunque quedarán reducidas a una sotana sin capa. No es lo único, cambiará los zapatos rojos por unos marrones, aunque conservará los que le fabricaron en León (México) "por su comodidad".
Su anillo no será destruido, como se dijo en una primera instancia, ha sido anulado cruzándosele varios trazos sobre el escudo papal.
En su retiro en el convento de monjas de clausura Mater Ecclesiae, con jardines y huerto, al que irá dentro de dos o tres meses, disfrutará también de la lectura, la escritura, las comedias en blanco y negro, tocará el piano y seguirá acompañado de sus gatos, en especial de su gata Contessina, ya trasladada al convento.
No se cree sin embargo que dedique mucho tiempo a dar largos paseos. "Es un hombre de estudio, reservado, que no le gusta demasiado salir a tomar el aire", dijo un vocero de las Villas Pontificias.
Ratzinger seguirá teniendo cobertura del seguro médico privado del Vaticano y será atendido por los mismos médicos y enfermeras alemanas que han velado por su salud estos últimos ocho años. Su sustento económico también estará cubierto, todas las diócesis mantienes a sus sacerdotes retirados.